domingo, 21 de agosto de 2016

Skyscraper.

Todo el mundo tiene su propio cielo.
Todos alzamos
la cabeza
y nos preguntamos cómo podríamos alcanzarlo.
Muchas veces
pienso que debe ser la mejor sensación
del planeta;
rozarlo,
saborearlo,
sentir que el frío te cala los huesos
y hacerlo tuyo.
Y ya nada
ni nadie
podría hacerte daño.
También pienso,
cuando me da por ponerme tonta,
en todos los cielos
de todas las personas
que también prefieren la lluvia
tras una ventana
a estar debajo.
En el firmamento que a todos se nos refleja
en los ojos.
En que de una punta a otra
de la tierra
todos tenemos un lugar
que mirar
si levantamos cabeza.
Y que por muy lejos
que estemos,
y nos diferencien los días,
la luna, el sol
y todas las estrellas,
nos queda la poesía.
Que escriba con el aliento
de los días nublados
en los cristales de tus ojos
poemas que conviertan
la tristeza en pasado.
Fuegos artificiales
vistos desde un ático
en cometas fugaces
saliendo de tus labios.
Todos decidimos
qué hacer con nuestro trozo de cielo.
Algunos lo comparten
con la persona que tienen al lado.
Para otros
el cielo oscuro
les impide ver que sus corazones arden
y están vivos.
Yo prefiero pensar
que mi cielo
es el mismo que ves todos los días
y así se me pasa
la melancolía
de echarte de menos.
Así que, por mucho que el tiempo construya
muros de arena,
yo derribaré esos muros.
Todos tenemos un cielo.
El mío es tuyo.

jueves, 28 de julio de 2016

Imposible (d)escribirte.

Podría empezar hablando de la expresión de tu cara cuando sonríes, el brillo en tu mirada, las arrugas de tus ojos, el rubor de tus mejillas o lo muchísimo que se te pronuncian los hoyuelos; pero sería empezar muy fuerte el texto.


Luego escribiría sobre tus caricias y la manera que tienes de erizarme la piel con cada roce de tus dedos; pero no hay palabras que puedan explicarlo.


Hablaría entonces de tu capacidad para atraerme, de cómo me quedo embobada observándote  en cualquier momento en el que te despistas; pero no puedo describir tu mirada cuando me pillas sonriendo.


Entonces me rendiría, clavaría mi índice en el retroceso y volvería a escribir sobre las tardes de verano, donde tu pecho es almohada, tus caricias refugio, y tu mirada mi casa.

(Aunque eso también sería un fracaso si tuviera que hablar del vacío que dejas en mi pecho cuando te veo marchar).




lunes, 4 de julio de 2016

Punto.

Me convence pensar que fue y estuvo para arrancarme el frío.
Y se fue cuando ya nada podía quemarme la piel.
Ahora estoy bien.
Tan bien que no me creo
que exista otro abrigo
distinto a mi sonrisa rompiendo espejos
donde antes solo me veía
con él.
Ahora doy sentido
a mi existencia.
Ahora soy trascendental.
Ahora mi propia inercia
ya no va a hacerme naufragar.
El frío es un lastre.
Se cura con chaqueta.
Pero no las de los escaparates...
Ni trajes,
ni etiquetas.
Nuevas
formas,
experiencias,
risas que arrastran
los males
y tristezas
a otros lugares.
Donde ya no pueda
verlos.
Donde ya no duelan.
Ahora me veo en otros ojos
y me veo bonita.
Me veo más guapa que nunca.
Y sigo siendo la misma.
Solo que, en vista de otros labios,
ahora estoy segura
de que soy la dueña de mi vida.

Y punto.

lunes, 20 de junio de 2016

Pánico escénico.

Somos parte de un universo creacionisa,
materialista.
Y de simbólico tenemos poco.
Importa más lo que eres por la calle
que si te partes el pecho por sonrisas que no son la tuya.
Es que aún encima
tenemos tanto miedo a joderlo todo
que terminamos.
Solo eso.
Terminamos.

miércoles, 15 de junio de 2016

nús

No cráter dun volcán
entre as túas pernas
arden as cinzas
das miñas.
Nas liñas da xemas dos teus dedos
coma dous cegos
léndonos en braille y a escuras
os lunares.
Os botóns
da túa camisa
semellan as pezas dun quebracabezas
indescifrable.
Non podo denudarte coa mirada.
Hoxe xeadas,
as palabras vacúas
e as linguas frías e lonxe.
Cansados de non estar
coméndonos a versos
e a beixos.
Tragándonos os centímetros
que alexan os nosos beizos.
Recoñezo ser unha ecuación
difícil de resolver
as miñas mil incógnitas
son as mil maneiras que tes
de quererme nu.
Hoxe,
está a chover
e somos nós os mollados.
Se sorrís
agora mesmo;
tal vez poderíamos
facer un arco da vella
que cruce de punta a punta o meu ventre,
carreteira para a túa lingua.