domingo, 4 de mayo de 2014
Daydreaming
sábado, 3 de mayo de 2014
She
No era ella. Era su mirada aquella que me enloquecía, aquellos ojos suplicantes que lo conseguían todo. Que me postraban a sus pies.
Pero no.
No más mareos.
Al menos miénteme, porque se que si no lo haces, las verdades me atacarán de tal modo...el saber que no me quieres. El tener en mis oídos tu frío adiós.
Prométeme mil mundos al menos. Porque me alimento de deseos y malditas esperanzas.
Pero es que son puras realidades las que me regalas. Ni maquillas esas verdades ni las disfrazas de dichosas princesas, me las das siendo lo que son; asesinas de alma, matando mis inútiles ilusiones.
Estás ahí y te haces notar.
Estás para herirme, lo sé.
'Que la luna me regalará la entereza que me falta cuando tu me la quites, que me devolverá la cordura del que no está sufriendo.'
Ella. Ella era la sombra que caminaba a mi lado. Ahora ya no tengo. Ya no se proyecta mi figura en el suelo. Estúpida soledad ¿que demente la habrá inventado?
viernes, 2 de mayo de 2014
50 entradas♥
-Últimamente el aire ha cambiado. La gente ya no se para a saludarte por la calle, ni siquiera se atreven a dirigirte una mirada de cariño. ¿Qué nos está pasando, papá? ¿Nos hemos vuelto más cobardes? ¿De qué tenemos miedo?

jueves, 1 de mayo de 2014
Silencio
Silencio por favor. Está sonando mi canción favorita de la monotonía de la vida.
El arrular de los pájaros.
El sonido del mar.
La melodía fugaz de una carcajada.
O la tristísima armonía de un llanto.
Silencio, déjame vivir en paz.
♥
martes, 29 de abril de 2014
Hechizada
En ese momento en el que nuestros
corazones se encontraron y nuestros sentimientos salieron a la luz, esbocé una
tímida sonrisa. Ella me correspondió con una mirada cargada de ternura. Y esa
mirada fue la auténtica prueba de que aquello que había encontrado era el
verdadero amor, ese amor incondicional, sin límites, sin fronteras, sin fin...
ese amor perpetuo, ese amor que busca la eternidad y la libertad. Un auténtico
amor, que no entiende de cadenas ni opresiones, no entiende de distancias ni de
engaños.
Lo que vi a continuación,
consiguió dejarme apenas sin aliento. Frente a mis ojos, una mirada
maquiavélica se mostraba y una sonrisa tétrica ensombrecía aquel bello rostro
al que yo adoraba, creí ver su alma tornarse malvada y su corazón ennegrecer.
Entendí las sinuosas formas que mi mente enturbiaban y mis ojos cegaban, hasta
tal punto de no conseguir, siquiera, oír la maléfica risa que en el aire se
escuchaba. Y sentí miedo. No, miedo no. Más bien sentí auténtico pavor de
aquella imagen que ante mí se levantaba.



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