lunes, 5 de mayo de 2014

Viento en popa

Hoy vengo a contar una historia
que probablemente no hayas escuchado,
soy un viejo marinero,
de cuerpo algo destartalado.

Soy el que surca las olas,
sin el mayor temor,
soy el pirata que navega,
sin velas ni motor.

Me sirvo de la conciencia,
para poner en marcha mi barco,
la clave es la paciencia,
para no anclar en el pasado.

Soy ese marinero,
que el viento aún no ha tocado,
el que no tiembla con nada,
el que se viste con trapos.

Esa fornida mente,
porque de cuerpos no hablamos,
que se llenó de esperanza,
en unos tiempos pasados.

Soy ese marinero,
de cuerpo destartalado,
que se entrenó para ser,
el más listo y despiadado.

No era marinero de mareas,
sino de mi propio universo,
viento en popa a toda vela,
para conjugar mil y un versos.

Supe ver en tus ojos,
el reflejo de este mundo,
¡así lo ví tan bonito,
tan lindo, tan profundo!

¿Y no tenía miedos,
ese viejo marinero?
El mayor que tu te fueras,
y así te soy sincero.

"Surqué mil mares, te busqué en el cielo, intenté encontrar tu olor en el viento. Maldito mundo. Ya no estabas, no valía la pena remover la tierra por tí. En realidad sí, pero nadie pensaba igual."

domingo, 4 de mayo de 2014

Daydreaming


Es tan bello el caballero,

 tan injusta es la vida,

tan frío es enero,

tan alta es la cima.

Mirándolo me quedaría

 a sus ojos infinitos,

tan claros como el día,

tan distantes como fríos.

 

Duele la estancia

de mi corazón, sin amar.

Tan gastada está mi vida

sin más remedio que aguantar.

Lleno silencios con llantos

aterciopelados como tu cabello

y, de querer tu abrazo por manto,

 solo una sonrisa, te ruego.

 

El amor, cruel y traicionero

como el tiempo que pasa

sin otra opción, decir: "te espero.

Mi corazón está en tu alma".

Condenada a vagar por estos lares

solitaria, cual llanero,

esperando otros mares,

mendigando otro viento,

digo que es posible enamorarse

solo mirándote a ti.

Es posible encapricharse

aunque estés lejos de mí.

 

Sentirme sola en mi mundo.

Viva en mis sueños

porque tú apareces en ellos

y por eso a estos huyo.

Tan perfecta, su aura.

Tan límpida, su mirada,

tan grande, tan amada,

tan bonita, tan calma.

 

Aún desde la distancia,

mi corazón te pertenece

queriendo ser tu amada.

Mi corazón sin ti perece. 
 
 

sábado, 3 de mayo de 2014

She

No era ella. Era su mirada aquella que me enloquecía, aquellos ojos suplicantes que lo conseguían todo. Que me postraban a sus pies.
Pero no.
No más mareos.
Al menos miénteme, porque se que si no lo haces, las verdades me atacarán de tal modo...el saber que no me quieres. El tener en mis oídos tu frío adiós.
Prométeme mil mundos al menos. Porque me alimento de deseos y malditas esperanzas.
Pero es que son puras realidades las que me regalas. Ni maquillas esas verdades ni las disfrazas de dichosas princesas, me las das siendo lo que son; asesinas de alma, matando mis inútiles ilusiones.
Estás ahí y te haces notar.
Estás para herirme, lo sé.
'Que la luna me regalará la entereza que me falta cuando tu me la quites, que me devolverá la cordura del que no está sufriendo.'
Ella. Ella era la sombra que caminaba a mi lado. Ahora ya no  tengo. Ya no se proyecta mi figura en el suelo. Estúpida soledad ¿que demente la habrá inventado?

viernes, 2 de mayo de 2014

50 entradas♥


Hasta siempre, capitán

-Últimamente el aire ha cambiado. La gente ya no se para a saludarte por la calle, ni siquiera se atreven a dirigirte una mirada de cariño. ¿Qué nos está pasando, papá? ¿Nos hemos vuelto más cobardes? ¿De qué tenemos miedo?

Papá continuó con su semblante serio y su apariencia apagada. Movió los labios para conseguir articular unas palabras:

-Es la felicidad lo que nos asusta.

-¿Y por qué?

Bajó sus ojos sin atreverse a hablar, con un rostro agotado y exhausto.

-¿Sabes, papá, cuál es la peor parte? Que todavía existen las personas. Las personas que realmente se dan cuenta de lo que ocurre a su alrededor, aquellas que no han perdido las esperanza aún cuando nos estamos hundiendo. ¿Recuerdas aquella historia que me contaste cuando yo todavía era un niño? ¿La recuerdas?

Asintió débilmente, sin arriesgarse a pronunciar palabra.

-"El barco chocó fuertemente contra aquella inmensa roca. La mala suerte nos había llevado con ella a toparnos. El barco se hundía y comenzaba a entrar el agua. Podía ver en la cara de aquellos soldados que me acompañaban el horror y el terror que sentían. Escuchaba de fondo preguntas desgraciadas que se hacían a sí mismos. Algunos murmuraban: 'Dios mío, ¿por qué a mí?'. Otros, sin nada a lo que aferrarse se preguntaban qué habría pasado si hubieran empezado a creer. Creí morir cuando escuché a aquellos soldados decir que su mayor desgracia era no poder despedirse de sus hijos, no poder demostrarles a sus mujeres lo que ellos las amaban, no poder escuchar nunca más un 'te quiero'.

Por fin reaccioné cuando escuché salir de los labios de un compañero: 'Capitán, nos estamos hundiendo'.

En ese momento, y lo juro, solo pensé en mamá y en ti. Decidí que aquel no era mi momento para morir, decidí que ninguno de aquellos justos merecía tan temprana desgracia. Decidí que teníamos que levantarnos y vivir.

Diciendo: 'Muchachos, hoy no es el último día de nuestras vidas. Hoy es el primer día del resto de ellas. Saldremos de aquí con nuestra valentía, nuestra fuerza y nuestro coraje. Pensad en vuestra esperanza y visualizadla. Lo conseguiremos'. Diciendo esas palabras logramos salir.

Cuando por fin estábamos fuera, me di cuenta de lo afortunado que era por seguir respirando."

Una lágrima de emoción resbaló por su mejilla. Seguidamente susurró un 'gracias' entre dientes. Le agarré su debilitada mano con fuerza.

-Así nos estamos hundiendo, papá. Nadie se para a apreciar lo afortunada que es por seguir respirando, nadie consigue dar el verdadero valor a las cosas hasta que un día les faltan Y, claro, en ese momento reaccionan y se hacen preguntas irremediables, maldicen y odian. Sin embargo, papá, saldremos a flote. Tendré fe en las personas en tu ausencia, lucharé por la esperanza cuando tú te vayas, cuando nos dejes capitanearé mi propio barco. Seré dueño de mi destino como tú me enseñaste. Conseguiremos recuperar el aire de ternura que se respiraba, el espíritu de niño que todo el mundo lleva consigo, recuperaremos el valor de una recuperación, los colores del cielo, haremos que los más valiosos recuerdos sean los de amor, haremos que la más poderosa arma sea la palabra. Lo haremos tú y yo. Aunque tú ya no estés.

Papá cerró los ojos dulcemente, mientras esbozaba una sonrisa. Aquellos últimos segundos de vida que me demostraron su infinito amor hacia mí. Aquellos que consiguieron que rememorara las veces que había provocado su llanto interno, las veces que había conseguido provocar su ira y su decepción.

Pero él me quería, a pesar de todo. Agradecí aquellas últimas lágrimas que sobre su lecho vertí, aquellas lágrimas de dolor que sacaban de mí todo de lo que quería deshacerme. Agradecí aquella última sonrisa que sobre su rostro sin vida reposaba y su mano, todavía, agarrando la mía.

"Lo conseguiremos, capitán".



jueves, 1 de mayo de 2014

Silencio

Silencio por favor. Está sonando mi canción favorita de la monotonía de la vida.
El arrular de los pájaros.
El sonido del mar.
La melodía fugaz de una carcajada.
O la tristísima armonía de un llanto.
Silencio, déjame vivir en paz.