martes, 12 de enero de 2016

Salvavidas

No sabía entender el mundo,
por eso empecé a escribir.
Creí que ver las cosas ordenadas en un folio,
arrojaría luz a mi caos mental.
Estaba equivocada,
pero salí ganando.
Salí ganando porqué a día de hoy,
me cuesta entender un mundo sin poesía.
Me cuesta creer que exista el amor sin rimar,
la soledad sin un par de versos dedicados.
Que exista la tristeza ahogada en copas, y no en palabras,
y las personas que prefieren besos en cualquier boca
que versos en cualquier margen de cualquier cuaderno.
Salí ganando porqué comprendí,
que no hay dolor que no aporte algo,
aún que sea tu peor poema.
Que las lágrimas pueden ser la mejor tinta,
que no hay primavera si no hay quién rime de sus flores,
ni calor que no derrita corazas de hielo.
Por eso yo, que me declaro libre e independiente,
que juro no necesitar a nadie,
declaro que no podría vivir sin la poesía.
Que es mi única compañera de vida,
que me ha aportado los mejores y peores momentos,
y ha sabido recitar las palabras justas para evitar el naufragio.
Con el chaleco salvavidas que es la poesía,
aún con tormenta y el mar en mi contra,
aún sin quererlo y desear ahogarme,
consigueré
algún día,
avistar tierra.
Resultado de imagen de naufragio tumblr

domingo, 10 de enero de 2016

Náufrago de mis poemas.

Humo entre cortinas.
Sábanas de ropa
tiradas por el suelo.
Y el colchón del deseo
convirtiéndose
en pluma y muelle.
Entre oscuridad
y silencio,
y respiraciones agitadas.
Entre los mares,
los océanos
que nacen de tu garganta,
me vas a encontrar.
Sin más traje
que la piel que me sobra.
Cuando tú me llamas
y entre tus labios suena.
Cuando lo susurras
tan bajito y tan dulce
que me cuesta entender
cómo hago 
para no morderte las ganas.
Si cuando lo dices
me rompes
y me transformas
en latido,
hazme creer que todo
puede ser mi nombre
si tú me lo llamas
o yo te lo pido.
Todavía me pregunto
"¿A dónde vamos?"
cuando ya hemos ido.
Cuando llevamos allí
un rato
o toda la vida.
Allí, 
donde el ruido
se tapa con más ruido.
Que un clavo
no saca a otro clavo,
solo lo hunde;
clávate como un puñal
sobre mi espalda,
y profundiza
y ahógate
cuando no puedas
adentrarte más entre mis lunares.
Me encargo yo
de que llegues a buen puerto.
Náufrago de mis caderas,
marinero al exilio
de mi levantar de cejas,
pirata de mis labios,
conquista mis maldades
y haz de ellas tu tesoro.
Te quiero así:
descosido,
roto,
orgulloso,
tan real,
ficticio.
Te quiero más
cuando eres.
Y cuando no.
Cuando tu instinto
no te deja ver que me tienes delante,
cuando tu propio grito
no te deja escuchar;
y vas siempre
a donde atacan los lobos:
a la yugular.
Entre tanta nieve
y tanto hueso roído,
te quedan las manos.
Derrites el hielo
que se adhirió a mí
desde el momento 
en que dejé que me hiciesen daño.
Lo deshaces
esperando que me aparte
y te mire.
Y decida que lo mejor
es no volver
a separarme de ti.
Y, ¿esos ojos 
que tanto me gustan?
Sé la luna de mis noches,
mientras agarro 
la prenda que lleves puesta
y atraigo el beso a mi boca.
Idos. Fuera de sí. 
Noche. Silencio. Frío. Versos.
Y tú que no estás aquí,
ven y transfórmame en títere
de tus abrazos.
Si pendo de un hilo,
prefiero que sea de uno
que nos una.

lunes, 4 de enero de 2016

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Estoy asomada en la ventana de un séptimo piso,
me falta el aire, me sobra el miedo. 
Veo pasar uno a uno cada robot del sistema, 
llegan tarde a sus empleos, 
miran el reloj mientras agarran fuerte su maletín
lleno de dinero, 
o la mano de sus hijos. 
Son las ocho, 
está amaneciendo, 
el revuelo de coches, 
de motos, 
de bicicletas. 
El revuelo de gente y no de personas, 
me asusta. 
Me inclino ligeramente, 
los cierzos están floreciendo, 
ya nadie rimará sobre ellos, 
porqué están demasiado ocupados
contando dinero, 
contando los días, 
atados a un calendario. 
Ya nadie habla de sentimientos, 
sino es en el muro de cualquier red social, 
para que tus mil y pico "amigos" vean
lo cuán interesante eres,
lo cuánto sientes.
Está amaneciendo y a nadie parece importarle,
llegan tarde.
Llegan demasiado tarde,
no tiene ni un momento para pararse a respirar
una bocanada de aire fresco,
y no contaminado
por su consumista
y vacía existencia.
Y seguirán caminando,
con la mirada fija en la puesta de sol
del fondo de pantalla de su móvil
de última generación;
el más caro.
Y besarán con los ojos abierto y de prisa,
no vaya a ser que pierdan tiempo
y lleguen aún más tarde,
todavía más tarde.
Y acarician con las manos manchadas de sangre,
con las manos cansadas de contar billetes,
y cargar bolsas de la compra con compras innecesarias.
Y dicen amar
a ídolos que no conocen,
ignorando bruscamente el abrazo de su madre.
Estoy asomada a la ventana de un séptimo piso,
y el mundo hoy me decepciona tanto que,
preferiría
estar
cayendo.

domingo, 3 de enero de 2016

Pequeños instantes de felicidad compartida.


Abrazos de sofá eternos, punzantes declaraciones de amor que calan en lo más hondo del pecho.
Besos, caricias, mordiscos y susurros inaudibles que hablan por sí solos.
Miradas de complicidad, de “quédate a mi lado” o de “te echo de menos”.  Mirar a los ojos y amar vale más que un fácil te quiero.
Declarar tus piernas el mejor asiento del mundo y respaldar con tus brazos la mayor protección.
Dejarse llevar por la emoción; impulsos suicidas dedicados a ser feliz sin pensarlo.
Sentir que no importa nada más que este momento, nada más que tú y yo juntos siendo, sintiendo y amando de verdad.
Ir más lejos de las promesas, ilusionarse cada día que pasa como si fuera el último.
Confiar un pedazo de ti a otra persona, dejándole la llave para que haga lo que quiera y que decida incorporarlo a su cuerpo, que forme parte de él.
 Vivir al lado de otro ser, escogerle como acompañante para el resto de tu vida. Regalar tu tiempo, tus ilusiones y todas tu ganas.

Enamorarse.





***¡Hola a todos! Soy la nueva "escritora" de la que Alicia os hablaba, y espero haber llegado aquí para quedarme por mucho tiempo. Me hace mucha ilusión, de veras. Ojalá disfrutéis con lo que escribo como yo disfruto escribiendo. Cuidaros mucho, hasta la próxima.***

jueves, 31 de diciembre de 2015

Alegoría del tráfico.

 No tengo nada.
Nada más allá de lo que soy,
y lo que puedo darte.
Ni piel,
ni los pliegues de mis párpados.
Ni suspiros
pegados a tu cuello,
ni la voz de Sabina,
o de Serrat.
Ni las letras
de Supersubmarina,
Ni la poesía de Pedro Salinas.
Ni siquiera podría darte
el desamor de Bécquer;
ni rimas,
ni leyendas.
Ni 19 días
ni 500 noches
me llegan para dejarte caer
a mi espalda.
Así que no me pidas
que te lleve a quemar Gran Vía,
-pongamos que hablo de Madrid-
o a destrozarla
colgado de mis cuerdas vocales.
Porque quizás me encuentres
recitando algo
que haya podido ser
o servir
como luz.
No me pidas que me quede
a sujetarte
mientras me abrasa
el resplandor de los semáforos.
Si tus pupilas tiemblan
a la vez que lo hace la noche...
me quedo a mirarlas.
Si respiras al compás
al que el viento suspira...
me quedo a escucharte.
Que no hay mentira
más grande
que la de tus manos
sin deshacerse
entre las mías.
Que no hay lamento
más largo
que no tener razón
para amar sin razón.
No sé si te debo la voz
pero te debo este desastre...
que soy yo.