Cuando no valga una mirada para camelar...
Te mirarás al espejo y querrás morir. Te verás vacía por dentro, e inútil por fuera.
¿Y que pasará?
"La luz era perfecta, un contraste
rubí y añil de colores amanecientes, nacidos del sol y su infinita belleza, un
suave viento acariciaba con delicadeza el ambiente, mecía su piel con la finura
de un hilo de cristal. En el objetivo de la cámara se veía reflejado el sol
naciente, todavía primerizo en estas horas de la mañana. Todavía sin despertar
estaba el día, adormilado y exhausto, respirando con la poca fuerza que existe
en una nueva alma, acabando de formarse.
Dentro del sobre donde se encontraba
la carta que con tan trabajada caligrafía se encontraba la fotografía con el
alma reflejada que el tan antiguo fotógrafo había perdido en la línea del
tiempo.Decidí no luchar, era el último juego. Los últimos cañonazos. Los últimos suspiros para algunos. La guerra continuaba. Y aquello se asemejaba a una película de ciencia ficción cuyo nombre no recordaba.
Me acomodé en aquel mínimo espacio, escondido.
En mi cabeza la imagen de aquellos cuerpos inertes.
El sonido de los cañones resonó a lo lejos acompañado por gritos humanos.
Un escalofrío me recorrió la columna vertebral.
Los ruidos se acercaban cada vez más. Escondido en mi cueva tal vez moriría o tal vez no.
Helen llegó a duras penas. Vi en sus ojos el oscuro destelló del dolor. Respiraba agitadamente. La besé. Me abracé a su cuerpo buscando un consuelo.
Una voz femenina suplicó en el bosque hasta que se apagó por completo.
-Han conseguido derribar a los guerreros. Están dentro del pueblo. Mi madre ha muerto y yo no duraré mucho más.
-Tu madre ya se ha estacionado en eo cielo como una estrella. Aquella tan brillante.
-La echo de menos.
Bajé la mirada...
"Es ahora o nunca. Debo decirle que es lo más importante de mi vida. Que sin ella no podría vivir y preferiría estar muerto. Que me colocaría frente a los cañones por ella."
Los minutos trascurrieron.
Otro cañonazo. Era ahora o nunca y ese cañón decidió que fuera nunca. Y en aquella cueva, dos cuerpos unidos, dos cuerpos abrazados. La luna y el mar, siempre juntos, a dondr va uno va el otro. Influyendo en las mareas.
Y es por eso por lo qur la dulce Luna atrae al valiente Mar.
-Soy una pluma, un imposible,
intangible aire que exhala el corazón... soy un deseo, un alma caminante, una
fría gota de lluvia que alguna vez cayó. Soy el motivo de que respires, creída,
egocéntrica y vanidosa. Me enamoraría antes de mí que de la más hermosa de las
lunas. Nunca te prometería una estrella, teniendo mis ojos para que los mires.
Nunca te juraría otro mundo, teniendo conmigo el más puro edén. El infinito es
mi belleza, se miden mis latidos en suspiros, mis pasos valen oro y por mí
misma querrías darlo todo. Sabes que nunca decidiría mirarte si tuviera un
reflejo para contemplar, sabes que no conseguirías girarme ni con tu más ligero
sonido escuchar. Jamás conseguirás que en tus brazos me rinda, nunca caeré en
ti como tuya. Porque a nadie pertenezco y no vas a tener esa satisfacción. No
vas a conseguir que ilumine tus noches con mi sonrisa, porque no me acuerdo de
cómo hacerlo, no vas a conseguir que de mis labios salga palabra sincera, nunca
verás mi alma abrirse en torno a ti. No conocerás nunca ninguno de mis más
preciados secretos... sabes que los guardo bajo llave y los entierro. Sabes a
lo que te enfrentas. Ríndete ahora, que todavía puedes. Huye de mi destello de
vanidad, huye ahora, porque no he conseguido hechizarte. Huye y no mires atrás.
Deja que mi recuerdo prevalezca en tu interior, que inunde tu vida de color.
Déjame en tan solo un recuerdo. Déjame, por favor. No intentes jugar a mi
juego, porque yo soy el mejor jugador. Me conozco cada una de las trampas de tu
corazón. No intentes jugar, ¿no tienes miedo?
-¿Por qué iba a tener miedo? No
temo tu absoluta perfección, no temo tu forma de mirarme, no temo tu
curiosidad, no temo nada de tu linda sonrisa. No tengo miedo de cuántas veces
puedas odiarme, no tengo miedo de que no intentes siquiera quererme. 