sábado, 14 de junio de 2014

Last game

Decidí no luchar, era el último juego. Los últimos cañonazos. Los últimos suspiros para algunos. La guerra continuaba. Y aquello se asemejaba a una película de ciencia ficción cuyo nombre no recordaba.
Me acomodé en aquel mínimo espacio, escondido.
En mi cabeza la imagen de aquellos cuerpos inertes.
El sonido de los cañones resonó a lo lejos acompañado por gritos humanos.
Un escalofrío me recorrió la columna vertebral.
Los ruidos se acercaban cada vez más. Escondido en mi cueva tal vez moriría o tal vez no.
Helen llegó a duras penas. Vi en sus ojos el oscuro destelló del dolor. Respiraba agitadamente. La besé. Me abracé a su cuerpo buscando un consuelo.
Una voz femenina suplicó en el bosque hasta que se apagó por completo. 
-Han conseguido derribar a los guerreros. Están dentro del pueblo. Mi madre ha muerto y yo no duraré mucho más.

-Tu madre ya se ha estacionado en eo cielo como una estrella. Aquella tan brillante.

-La echo de menos.
 
Bajé la mirada...

"Es ahora o nunca.  Debo decirle que es lo más importante de mi vida. Que sin ella no podría vivir y preferiría estar muerto. Que me colocaría frente a los cañones por ella."
Los minutos trascurrieron.

Otro cañonazo. Era ahora o nunca y ese cañón decidió que fuera nunca. Y en aquella cueva, dos cuerpos unidos, dos cuerpos abrazados. La luna y el mar, siempre juntos, a dondr va uno va el otro. Influyendo en las mareas.

Y es por eso por lo qur la dulce Luna atrae al valiente Mar.

viernes, 13 de junio de 2014

Porque sé que debo hacerlo.



Y tu mano fría sobre mi costado. Tus labios y los míos se acarician bajo un hermoso cielo estrellado. Tus dedos en mi pelo enredados. Palabras banales o simples, que se almacenan en mi recuerdo como una letanía. El mantra de que debo amarte. La horrible sensación de que no puedo huir. Debo permanecer sufriendo un amor tan falso. Agarrándome la cintura y terribles cosas gritando. Tras eso los besos, las caricias, los regalos. Tras la tormenta mil promesas y deseos inalcanzables.



Tus manos solo saben abrir heridas que luego intentan curarme. Tus ojos suplicantes. Tu boca que herir solo sabe y besando intenta arreglar lo imposible, lo estropeado. Me impides vivir y la vida estoy abandonado.

Y siendo víctima sin testigos, todos me creen feliz, anhelando tu silencio. Y acabo obligándome a querer a la persona en la que te has convertido. Me siento en soledad con mi dolor contenido. Mis lágrimas son ahora las compañeras de cama. Ya ni siquiera me ayuda cuando le consulto a la almohada. Me duelen más tus palabras que tus duros golpes. Sufro y lloro. Pero me miro al espejo y sonrío. Levanto la barbilla y camino segura, porque sé que debo hacerlo. ¿A caso no debo también ser feliz?

Aquellos días quedaron atrás, en los que me abrazabas, en los que sabía que te quería y tu lo hacías también.Ya no recuerdo esa parte de ti que me hacía soñar. Ya no recuerdo cuando empezaste a cambiar.

Y ahora me besas. Bajo ese bellísimo cielo estrellado. Con tus dedos en mi pelo enredados




Y el cielo estrellado es el telón para que todos nos crean una pareja feliz y perfecta. Y bajo ese telón...la muerte me acecha. 



jueves, 12 de junio de 2014

Declaración de principios


-Soy una pluma, un imposible, intangible aire que exhala el corazón... soy un deseo, un alma caminante, una fría gota de lluvia que alguna vez cayó. Soy el motivo de que respires, creída, egocéntrica y vanidosa. Me enamoraría antes de mí que de la más hermosa de las lunas. Nunca te prometería una estrella, teniendo mis ojos para que los mires. Nunca te juraría otro mundo, teniendo conmigo el más puro edén. El infinito es mi belleza, se miden mis latidos en suspiros, mis pasos valen oro y por mí misma querrías darlo todo. Sabes que nunca decidiría mirarte si tuviera un reflejo para contemplar, sabes que no conseguirías girarme ni con tu más ligero sonido escuchar. Jamás conseguirás que en tus brazos me rinda, nunca caeré en ti como tuya. Porque a nadie pertenezco y no vas a tener esa satisfacción. No vas a conseguir que ilumine tus noches con mi sonrisa, porque no me acuerdo de cómo hacerlo, no vas a conseguir que de mis labios salga palabra sincera, nunca verás mi alma abrirse en torno a ti. No conocerás nunca ninguno de mis más preciados secretos... sabes que los guardo bajo llave y los entierro. Sabes a lo que te enfrentas. Ríndete ahora, que todavía puedes. Huye de mi destello de vanidad, huye ahora, porque no he conseguido hechizarte. Huye y no mires atrás. Deja que mi recuerdo prevalezca en tu interior, que inunde tu vida de color. Déjame en tan solo un recuerdo. Déjame, por favor. No intentes jugar a mi juego, porque yo soy el mejor jugador. Me conozco cada una de las trampas de tu corazón. No intentes jugar, ¿no tienes miedo?

-¿Por qué iba a tener miedo? No temo tu absoluta perfección, no temo tu forma de mirarme, no temo tu curiosidad, no temo nada de tu linda sonrisa. No tengo miedo de cuántas veces puedas odiarme, no tengo miedo de que no intentes siquiera quererme.

-Sabes que lo intentaría. No podría jamás decirte que al más remoto lugar iría con tal de volver a verte. No podría porque vivo de mí misma enamorada. Es la más frágil condena y la más dura encarcelación.

Le tomó la mano mientras le sonreía con seguridad. Ella bajó la mirada en busca de su misma protección.

-Acabaría por destrozarte.

Acarició su mentón con suavidad. Provocó que ella subiera la mirada, provocó ese auténtico choque de miradas que la incertidumbre en ella despertó. Sus miradas se dibujaban como temerosas e inseguras, no queriendo que sucediera lo inevitable, no queriendo evitar lo que pronto iba a suceder. No queriendo en sus vidas por fin encontrarse. No queriendo jamás volver a mirarse, no pudiendo vivir sin tocarse. Sintiendo la música de sus corazones, gritando al compás de un mismo son.

-Yo te quiero.

-Deberías olvidar esa idea. Deberías ignorar mi existencia. Deberías dejarme volar.

-Te quiero.-repitió.

Pronto ella de todo se olvidó. Pronto consiguió volverlo a amar. Pronto ante él se dejó caer. Pronto todo volvió a comenzar.



martes, 10 de junio de 2014

Pensamientos I


Sigue siendo un destello, iluminador de los días más grises. Sigue siendo capa<, su recuerdo, de pintarme con colores mis momentos tristes.

Pero el sueño del que desperté fue el último. He decidido empezar una nueva historia. Me cansé de los pretextos, los prólogos y los capítulos. Me cansé de los epílogos, los resúmenes y analogías. Se acabó el respirar sin libertad... se acabó. Ese tren no volverá a pasar.

Sin embargo, las horas muertas pasan... pasan como si pudieran volver a comenzar. Pero no quiero recordar, ni siquiera, de dónde vengo. No quiero pensar en las veces en las que dije "no puedo".

Quiero volverme a encontrar sin esposas unidas a mi mente. Quiero retocar mi imaginación para hacer de ella fiel instrumento.

Como si pudiera volar de nuevo. Como si pudiera vivir mi sueño. Lejos de donde no me esperas simplemente porque ya no quiero.

Mi alma, mi más dulce odio me ciega, tanto si mi corazón quisiera como si mi propio ser desgasta... la vida se da la vuelta y mi última fe descansa.

Si no puedo hablarte, te siento... si no puedo sentirte, te miro... si tampoco puedo mirarte, te observo. Y si la vida no me deja observarte, siquiera, te pienso.

La sangre se me hiela cuando tus temerosos pasos oigo acercarse. No puedo decirte, no puedo admirarte. No puedo hacer nada por de menos no echarte.

Son los últimos rayos de sol que con la tarde mueren, la pie me calientan y mantienen, mas, es tan grande la ilusión que se atrevió a emularte... que ya simplemente confundo tu falta con la necesidad de poder tocarte.

Tan poco me falta para pode descubrirte en las profundidades de mi cruel pensamiento... tan poco me queda que cuando trato de acordarme, te olvido y cuando intento olvidarte, me acuerdo.

Siguen siendo palabras lo que escribo, la más pura forma de perder el tiempo... cuando una lágrima cae, brota sentimiento de mi frío corazón... que tan lejano tu recuerdo quedaba... tan lejano, creía yo.

Es triste llegar al final de todo. Es triste, pero cierto. Quién me diera empezar de cero... solo para poder revivir el comienzo. 
 

lunes, 9 de junio de 2014

Infelicidad

Las incontables razones de mi infelicidad,
el incansable martirio de la verdad,
la crueldad de una realidad,
y las gélidas mentiras.

La infidelidad,
el sacrificio que conlleva amar,
las lágrimas a derramar
y las sonrisas.

Miradas tímidas de ojos verdes,
pecas coloreadas sobre pieles pálidas,
curvas en labios pintados de rojo,
aquello que hacia especial la unidad.

La diversa belleza,
que dicta que todo es bello,
y que las manos que se agarran,
las que juntas vuelan y atraviesan montañas.

Las voces dulces con palabras duras,
palabras dulces entonadas por duras voces,
y mariposas que abren sus alas en mi estómago
y me hacen sentir eso que llaman amor.

Las sombras que proyectas,
la alargada sombra que a tu lado nace,
dime donde caminas con tu tristeza,
donde sacas tu infelicidad a pasear.


Y un guiño de ojos,
aquellas pequeñas cosas que me arrebató la infelicidad.