domingo, 10 de mayo de 2015

Tortura silenciosa.

Dulce agonía
suave tortura
de mil condiciones
y mil dudas.
De mis ojos cerrados
para que no los ciegue la luna,
de aquella noche insana
de aquella locura.

De mis lágrimas mientras
escucho tu guitarra.
Sé que no es suficiente
con mi alma desvelada
por las horas en las que
en sueños te miraba.
Por sentir siquiera tocando
tus murmullos a mis ganas.

Y por dentro
me muero de ganas,
de decirte que te voy a echar de menos.
De sentir tus manos en mi rostro
mientras alguien percibe un beso.
De perderme entre las redes
de la memoria invisible de tus dedos.
De ser tu día, tu noche imprudente.

Tu motivo de celos,
tus ganas de quedarte
conmigo un poco más.
Tu momento del antes,
del ahora y del después.
Yo pondré tu destino delante
para que no tropieces
con mis errores del ayer.

sábado, 9 de mayo de 2015

Barcos a la deriva

La noche eterna- Love of Lesbian

Déjame pintar un cielo, llenarlo de estrellas brillantes que iluminen mi mirada en esta noche azul. En esta negrura intensa en la que se ha sumido mi corazón.

Déjame describirte este momento como si cada hora fuese una caricia tuya, como si los segundos se derritiesen como pasos de baile muriendo sobre las luces de neón.

Dime, amor, ¿es este sabor a sangre sobre mis labios habitual? Esta espina de rosa blanca clavada en ellos, profundizando en la herida, colapsando mis sentidos; haciéndome vivir en una trombosis constante de lágrimas. Un derrame de desesperación que corroe las redes que atan mi razón y mis recuerdos, evitando que caigan en el abismo infinito de la oscuridad.

Esta espina, que perdura en el tiempo y reblandece con su espíritu, duele cada milímetro que se interna en mi habla, en mi timidez a la hora de perseguirte.

Y, mientras yo, aguardando y pensando. Soñando que algún día, tú no serás tú, yo no seré yo. Que seremos como ese viento inalcanzable que empuja a los barcos a la deriva.

La piel que palpita al ritmo al que lo hace el corazón, marcando las breves convulsiones que se producen en el interior de ella. La suavidad de los movimientos y la brevedad de su dulzura. Las horas que pesan en el aire, y las estrellas que centellean con ellas. Las sensaciones que se liberan al paso de los gritos, de la misma forma que mis ojos resplandecen en su rojo ardor en su epifanía perfecta, o imperfecta según la mire quien lo lea.

La intensidad con la que la vida llega al límite de su respiración, acelerando la frecuencia de su emisión. Las preguntas y las imágenes de los recuerdos. Los sonidos y el tacto de la memoria. La amnesia que prevalece durante los instantes.

La obsesión por un pensamiento, que resiente todos los instintos imaginables, que superan cualquiera de mis fantasías. La adicción a esa sutileza con la que te evoco en mi interior, con la que siento que eres real y que tus ojos están vivos.

El ir y venir del mar de las sábanas mientras sueño, mientras se escuchan los efímeros latidos de mi sumiso corazón antes de dormir.

El volver con la mañana de la tortura que por las noches me desvela. La necesidad de tocarte, y de que me acaricies cuando lo necesito y cuando no quiera que respires mi aire. Esa necesidad que desaparece conforme los primeros rayos de sol atraviesan las persianas, jugueteando en mi piel como escarcha, como las gotas de lluvia en los cristales.

El despertar con la pregunta de si te habrás acordado de mí, de si todavía me querrás, aunque tintinee tu existencia y, poco a poco, se desvanezca.




lunes, 4 de mayo de 2015










 DESENGAÑENSE



"- Crear una realidad sólo para él - repitió Verónika - ¿Qué es la realidad?
- Es lo que la mayoría de gente consideró lo que debía ser. No necesariamente lo mejor, ni lo más lógico, sino lo que se adaptó al deseo colectivo. ¿Ud. ve lo que lelvo alrededor del cuello?
- Una corbata.
- Muy bien, su respuesta es lógica y coherente, propia de una persona absolutamente normal "Una corbata".
"Un loco sin embargo diría, que yo tengo alrededor del cuello una tela de colores, ridícula, inutil, atada de una manera complicada, que termina dificultando los movimientos de la cabeza y exigiendo un esfuerzo mayor para que el aire pueda penetrar en los pulmones. Si yo me distrajera estando cerca de un ventilador, podría morir estrangulado por esta tela".
"Si un loco me preguntara para qué sirve una corbata yo tendría que responderle: Para absolutamente nada. Ni siquiera para adornar, porque hoy en día se ha tornado en un símbolo de la esclavitud, del poder, del distanciamiento. La única utilidad de la corbata consiste en llegar a la casa y podérnosla quitar, dándonos la sensación de que estamos libres de algo que no sabemos lo que es".
"¿Pero la sensación de alivio justifica la existencia de la corbata? No. Aún así si yo pregunto a un loco y a una persona normal qué es eso, será considerado cuerdo aquel que responda: "una corbata". No importa quien dice la verdad, importa quien tiene razón".

Paulo Coelho en Veronika decide morir

Después de leer esto caigo en la cuenta, que nosotros, los humanos (si, los serés más inteligentes del planeta tierra, esos mismos) somos lo más absurdo y ridículo de la creación.
En primer lugar, el simple hecho de calificarnos a nosotros mismos como homo sapiens sapiens (el hombre que sabe que sabe) nos delata como faltos de humildad.
El acto de arriesgar nuestras vidas, subir en una nave, y viajar a lo largo y ancho del espacio buscando vida en otro planeta (para llegar allí y arrasar y poseer lo que veamos), llegar a tierra y (oh, sorpresa) encontrarnos con todo el mundo revolucionado, interrumpiendo sus vidas a tal hora, y gozar de fama y fortuna para el resto de la eternidad. Pero luego, cuando mil emigrantes mueren cruzando el estrecho de Gibraltar se oye;
-Oh, claro, ¿a quién se le ocurre montarse en una lancha en mares tan revueltos?
(no, mejor se quedan en su país y mueren en una guerra que -oh sorpresa- también nosotros hemos creado).
Todo se mueve en torno al dinero, si, otro maravilloso invento.
Hasta los sentimientos se mueven según el dinero.
Hay vidas tan fingidas que duele verlas, pero, al fin y al cabo, todos desempeñamos un papel en el elenco de este show tan divertido y cruel.
-Pero vaya, a mi no me eches las culpas, que llevo una cinta atada al rededor del cuello, lo que demuestra que soy de lo más respetable y honrado.
Hemos establecido tantas normas y consejos que ya no sabemos como vivir en el laberinto de nuestra creación, e inventamos más normas, más leyes y consejos con las que pretendemos deshacer el nudo.
Pero somos la pescadilla que se muerde la cola.
Luego hemos establecido nuestros propios tabús, temas oscuros, hemos decidido que es la normalidad y marginado a todo aquel que no se adapte a los patrones.
Hemos inventado mil y una enfermedades.
También millones de formas para destruir nuestra casa, el planeta en el que vivimos.
Nos hemos aferrado a la idea durante centenares de años de que somos lo único que existe y merece la pena, pero no, ¡a nuestro al rededor hay millones de personas, animales, especies, flores, plantas que respiran el mismo aire que nosotros!
Somos el único animal que no sabe caminar hasta haber pasado un año sobre la faz de la tierra llorando cuando tenemos hambre o estamos tristes. Y aún nos atrevemos a asegurar que somos superiores.
Vamos a abrir los ojos, a despertar, a olvidar todo lo que fuimos y a ser sin más.


PD; a partir de ahora actualizaré cada lunes, si es que puedo, las fotos de cada entrada serán mías (a menos que sea indicado).

sábado, 25 de abril de 2015

Sombras II

Y tanto amé tus andares,
tanto deseaba tu existencia, 
que caminé por la arena que aún tenía tus huellas, 
y de seguirte me convertí en sombra,
proyectada por la luz de tu esencia, 
y siendo sombra, 
nada más que eso, 
viví obligado a seguirte, 
hasta que se hizo de noche, 
y cuando se fue el sol,
podría dejar de ser sombra, 
por que sin luz, no habría forma de argumentar mi presencia, 
a menos que sonrieses.  


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