martes, 3 de junio de 2014

Solo te pido eso


Cállate. No quiero que oírte siquiera respirar. Déjame un segundo de silencio. Déjame tan solo disfrutar un ápice de mi tiempo. Déjame un instante malgastar intentando ignorar tu existencia. Cállate. Solo te pido eso.

No quiero tampoco que me escuches, ni siquiera mis propios pensamientos. No quiero que leas en mis ojos el motivo de mis desvelos. Deja un segundo de mirarme, tan solo un segundo te ruego, para de acariciarme. Quiero que te alejes lentamente para que, así, pueda seguir respirando, mi corazón puede seguir latiendo cuando no estás a mi lado.

Permíteme que por un segundo entierre mis más profundos sentimientos, así seré capaz de olvidarte, aunque solo sea por un momento. Deja que me inunde de la melodía con la que los sueños están hechos. Deja que despierte de esta pesadilla en la que has sumido a mi cuerpo. Así podré volverme a acordar de olvidarte, podré vivir de nuevo.

Ahora quiero que repitas, una vez más, un 'te quiero'. Repítelo y podré darme cuenta... darme cuenta de si todavía es cierto. Si te vas, por favor, no vuelvas. Si decides quedarte, aquí te espero... pero, lo que sí te pido, es que sola me dejes un momento.

Decidiré mirar por la ventana, cuando note que sobre mí no está tu presencia. Miraré a través, nostálgica. Si decido extrañarte, sed tendré de que vuelvas, quizás necesito poder necesitarte por intentar olvidarte, de olvidar tu existencia en el tiempo. Si decido de ti no acordarme, solo entonces, de ti me despido.

Extinguir tu recuerdo durante solo un instante lo espero. Por eso te pido que te calles. No quiero sonreírte más, no quiero. Quiero que dejes de abrazarme que me sueltes ahora. Eso quiero. Déjame, por favor, vuelve a soltarme. No depender de ti deseo.

Tan solo deja de quitarme el sueño un día, déjame un minuto atrás. Olvídate de mí un instante. Cállate. No pido más.


lunes, 2 de junio de 2014

Aquella foto frente al mar II

Sentir...
Sentirte,¿sabes? Saber que estás ahí para lo que sean; que nuestro amor no se respaldará siempre, sino que se echará en cara lo malo y premiará lo bueno.
Quería que fueramos así. Tengo un concepto de amor.
Y no es lo que crees. Sinceramente, no se parece en absoluto. Y, maldición, me cuesta adaptarme a tus pautas. No puedo desprenderme de esto. Tal vez este loca. Parte de mi cordura te la llevaste. También mis esperanzas y la poca inocencia que me quedaba.
Creo que la niña que fui no estaría orgullosa de lo que soy ahora. O sí. No sé si hace 10 años habría afrontado el amor así. Pero ya es inútil. Todo lo que hice está hecho. Y ahora el sufrimiento se me clava en lo más fondo del alma.
Y me faltas. Bueno...no sé si me faltas. A veces te echo de menos pero fui yo la que me fui.

Como tantas veces había hecho en los últimos días hizo una pelota con la carta y la tiró a la papelera, ya llena.

Dos días después...

Querido mundo:

Ella era mi vida. Sin ella ya no hay vida por la que luchar.

A partir de aquel día la papelera de la chica se llenó de cartas al cielo. A su cielo. A un chico inexistente ya. A una memoria. A aquello de el amor lo mató...

Pero el seguía allí. Escondido tras la luna. Rasgueando su guitarra.
Mientras cantaba su nombre...

domingo, 1 de junio de 2014

Aquella foto frente al mar...

Hola y adiós. Quiero que sepas que me voy. Que nada está bien. Siempre he sido como el resto, por eso te dejo esta carta. No me atrevo a mirarte a los ojos y hago lo que los cobardes.
Sé que tal vez no te cuadre, ayer era feliz contigo, entre risas y besos tejimos aquellos días que ahora ya son pasado.
Estoy arta de enloquecer por el mundo y de pensar que el mundo está loco.
Dejé atrás todo para estar contigo. Te miré y solo vi en ti una persona con prisas de vivir, pensando en el futuro y dejando a un lado el presentr.Sin dejarme sentir, sin dejarme latir.
Estaba enamorada, sigo enamorada. Pero solo de esa parte tuya que marcó mi vida. Que plasmó sus huellas en mi alma.
No quiero enterrar nuestra historia. Sigo ruborizándome al pensar en ti y reviso nuestras conversaciones. No las he olvidado, todas tus palabras se almacenaron en mi mente.
Guardo con ternura aquel momento en el que cantaste a mi oído, nuestra canción. Besa la lluvia cuando me echez de menos...
Y cuando bailamos bajo la luna en aquel campo.
Y ahora todo terminó.
No sé como. Pero sucedió.
Las noches en las que huímos juntos...
Los besos bajo el agua salada del océano infinito...
Un día me diste una flor y ahora esta seca.
¿No fue suficiente todo lo que arriesgué? Tu permaneciste indiferente. Tu vacuedad fue el problema. Tu perfección. Tu siempre sonriente boca. Tu vida sin problemas.
Seguramente ahora estarás con otra mejor. Seguramente me habrás olvidado.

La chica rompió la carra decepcionada. No tenía sentido enviar esa carta ahora a un chico que seguramente ya no pensaba en ella.

Mientras tanto en otra parte de la ciudad...

Un chico juega con la tristeza. Llorando recuerda aquellas noches en las que huían juntos. Dándole vueltas a aquella foto frente al mar.
La echa demasiado de menos como para intentar besar la lluvia...

sábado, 31 de mayo de 2014

Sueños ajenos


En su frasco de apariencias se hallaban una sonrisa, un abrazo y una lágrima. Tirada encima de la cama con otro par de sueños rotos, jugueteaba con sus finos dedos con un trozo de la sábana que del techo había colgado para poder ascender hasta el cielo que ella misma había construido. Su pelo descansaba sobre la suave almohada llena de recuerdos, ella miraba hacia arriba sin saber muy bien qué estaba buscando. Parece una metáfora como cualquier otra, mas su mirada perdida delataba a su propio ser encarcelado por el peso del orgullo que caía con prepotencia bajo la escucha atenta de su mismo corazón.

Es difícil explicar lo que yo veía. Es difícil.

Ella dejaba escapar algún que otro suspiro de cansancio, sin nadie que pudiera escuchar su lamento. Ante tan imperceptible muestra de sufrimiento en su simple belleza no fui quien de reaccionar.

Ni siquiera se incorporó para darse cuenta de que yo estaba allí, observándola, como siempre lo hacía. Harta de todo dejó caer su brazo con suavidad y, en un gesto de desidia, indicó con sus ojos que no podía más.

Esbozó una amarga sonrisa con sus preciosos dientes que iluminaron en la oscuridad en la que yo había sumido mi corazón. Extrañaba la forma en la que ella decía mi nombre. Realmente, extrañaba todo de ella.

Ahora estaba allí, dándose cuenta de mi presencia, sintiendo mi alma junto a la suya. Encontrando complicidad en su ser incorpóreo, intangible no pude reprimir mi felicidad exuberante. Sin embargo, no era lo mismo que antes.

Allí estaba. Allí estaba y yo no lo vi. Nunca me di cuenta, nunca quise ver aquello que realmente pasaba, aquello que nadie debía saber.

"A mis ojos todo son falsedades. Nada es posible sin la atenta mirada de mí misma. Ellos decían que de mí misma debía enamorarme antes de comenzar a vivir de veras. Ellos decía, yo decidí escucharlos, escucharles esas palabras llenas de promesas que de sus labios salían.

No es fácil ser yo. No es fácil. A veces sufro por todo, otras veces, sufro por no pasarlo mal. Porque no se puede vivir mientras vives siendo el ojo del huracán. Todos esperan algo de ti, y es tan duro decepcionar buscando el éxito. Estoy agotada de ser siempre la que debe caminar ante todos para que a puedan observar. Cansada de ser el modelo que todos pretenden emular. Ellos, los que me prometieron ese mundo plagado de vida, ellos son la causa de mi mayor desgracia, debo moverme a su son.

Una belleza idealizada, ser como todos quieren que seas, alcanzar la más absoluta de las perfecciones, tal vez que te consideren un ángel caído. A veces me pregunto por qué muchos no pueden ser así. Al fin y al cabo, ¿la perfección existe?

Me juraron que no existía, que nunca iba a ser capaz de acercarme a semejante rayo de luz que es ser un ideal. ¿Es triste sentirse vacío cuando todos ven en ti aquello que buscan? ¿Está el mundo lleno de héroes...? Héroes ciegos que buscan su sitio. Yo mientras tanto sigo cumpliendo sueños ajenos.

Sé que estás aquí. Sé que puedes verme. Me sientes y yo te siento en mi alma. No soy capaz de continuar con esto. ¿Quién sabe si mañana aguantaré en la primera línea de batalla? Detrás son todo envidias tras falsos seres. No merezco la vida que me han dado. No merezco ser así.

Tampoco merezco ser así observada. Para mí no es fácil. Estoy sometida a demasiada presión, estoy luchando en una guerra que no me incumbe, estoy cargando con una cruz que no es la mía. Sigo cumpliendo sueños ajenos.

Nadie ha pensado que nunca me pude escoger. No puedo cambiar, por mucho que lo intente. No me hagáis llorar así. No sabéis lo que duele. Duele más que nada, aunque no os lo creáis. Ser alguien odiado por un motivo excusado de culpa. No hay culpable, no hay acusado y tampoco testigos.

Simplemente soy yo. He llegado a odiarme por ser quien soy. He llegado a odiarme. Y sigo cumpliendo sueños ajenos".

Tras verla hablarme a través de su mirada, noté en sus ojos el palpitante dolor. Tras verla me pregunté si se podía sentir culpabilidad e impotencia al mismo tiempo. Me di cuente de que en realidad, después de haber vivido tanto, ni siquiera sabía lo que dolía serlo todo.

La dejé llorando como todas las noches. Sintiendo no poder llegar a tocarla para calmar su sufrimiento. Eso era lo que más añoraba. Yo seguía mirándola como aquella niña que algún día llegué a sostener en mi regazo.

Las lágrimas se asoman a mis ojos mientras veo caer sus propias batallas sobre su colchón. Y siento que yo tampoco puedo seguir cumpliendo sueños ajenos.




Gotas de lluvia

Que es vivir sino sentir,
las gotas de lluvia sobre tu tez,
la nieve helando tu piel,
el aire gélido en tu cara.

Que es vivir sino,
un pizca de dulzura,
sentimientos aflorando,
desde el fondo de mi alama.

Que es vivir sino,
un verso libre escrito,
una pluma alada,
una melodía temprana.

Que es vivir, tu,
desde el cielo suspirando,
a lo lejos tu mirada,
tus manos cálidas.
La paciencia abrazando,
la delirante sensación,
de ir a la deriva.