lunes, 9 de febrero de 2015

lo qué soy y lo que aspiro a ser

NoDemencia.
Vivir la vida.
Olvidar lo que los demás puedan pensar.
Ser yo misma- fácil de decir-
Respetar pero defender,
debatir.
darle mi opinión a quien la merezca.
Alejarme de la toxicidad,
romper barreras,
encontrar unas nuevas para romper.
Ira e ironía.
No buscar más de lo posible.
Respirar con parsimonia.
Escribir hasta que mis dedos ardan,
pensar hasta que mi mente explote.
Cultivar hasta el último rincón de mi existir.
Desconexión absoluta para conexión relativa,
Correr, sentir, palpar.
Mostrar a quien este dispuesto a observar.
Luchar sin armas,
guerras internas.
Paz externa.
Cielo blanco con detonantes naranjas.
Duchas largas y una taza de té con tripe ración de azúcar.
Cucharadas de miel y cacao en polvo.
Nadar y olvidar el consumismo.
Sonreír. Reír. Cero problemas.
Oportunidades suficientes,
enmendar, repetir, caer, levantarse hacia un piso más.
Encontrar quien soy antes de dar una visión distorsionada de mi misma.
Pilotar la vida y soplar velas sin cumplir años.
NoDecadencia.

domingo, 8 de febrero de 2015

el desnudo

En su día leí una entrada en el maravilloso blog de Rainbows, "la polémica del desnudo", que me mantuvo reflexionando sobre el tema que trataba hasta hoy, casi un mes después.
Si os pasáis por el blog, es una obligación, en serio, podéis entender la razón por la que mi mente no para de volar.
No sé como voy a hablar de esto, sé que necesito hacerlo.
No estoy del todo segura de lo que voy a decir, porque creo que no tengo la suficiente experiencia como para entenderlo del todo.

En primer lugar, hace muchos años (1577) Rubens pintaba cuadros en los que se aprecian mujeres completamente desnudas. Que posan sin reparos ni complejos.
Son verdaderas obras de artes expuestas en museos y admiradas en todo el mundo.
Como él muchos pintores más.


En la sociedad actual está mal visto el desnudo. También la fotografía de desnudos se considera algo sucio y sexual. 
Pero, ¿no es acaso la fotografía un arte? ¿no es acaso el cuerpo humano un arte?
¿no os parecería completamente ilógico ir a un museo y encontrar pixeladas o censuradas esas partes humanas "prohibidas" en un cuadro?
La fotografía es la pintura actual. 
¿Por qué hay entonces tantos reparos en mostrarnos tal y como somos?
Puede ser porque la sociedad, todos incluidos, lo tenemos como algo mal visto y digno de ser criticado. 


No se si jurar que esto es ridículo y afirmar que el cuerpo humano, en todas sus formas posibles, es bellísimo va a servir para algo. Pero de todas formas hoy me iré a dormir con la certeza de que he aportado algo, aunque mínimo, todo nace de algo. 

sábado, 7 de febrero de 2015

enterrados junto con nuestro prejuicios.

Prejuicios hasta el último latido. Diferentes hasta el último respiro.


No falta mucho para ese momento en el que todos seremos iguales.
Blanco, negro, hombre, mujer, homesexual, heterosexual. Independientemente de nuestros ideales o características.
No más que cenizas.
O restos putrefactos comidos por los ratones.
Huesos roídos por el tiempo.
No más que eso.
¿Tenemos que llegar a la tumba para deshacernos de los prejuicios?








martes, 3 de febrero de 2015

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Ella era dulce, como una rosa blanca. Quebradiza, fina, frágil. 

Era el esteoreotipo de mujer bella. 
Dependiente, inocente, ingenua. 

Pestañeaba con delicadeza, como abanicando el aire. 
Caminaba con coquetería. 
Perfumaba sus vestidos con la más cara agua de flores. 
Llevaba las uñas limadas, el rostro empolvado y el pelo cepillado. 
Los labios pintados de un tono claro, besables, deseados. 




Era la mujer que cualquier hombre deseaba, y estaba en un nivel que cualquier mujer desearía alcanzar. 

Sin embargo, yo era ruda, dura como cuarzo. 
No caminaba erguida ni perfumaba mis arapos con más aroma que el de la naturaleza. 

Era valiente, sincera, divertida. 
Independiente y valerosa. 
Llevaba el pelo enganchado en una cola. 
Mi tez estaba bronceada como el carbón. 
Era una flor de lirio, un rayo de otoño. 
No me dejaba extorsionar ni manipular. 
No pretendía ser bonita, solo fuerte e inteligente. 
No pretendía atraer, mi objetivo no era más que sobrevivir, un día tras otro. 
La rosa blanca y la flor de lirio. 
Yo tenía las espinas. 
Ella tenía la belleza ópaca y sencilla de una flor. 
Yo tenía los pensamientos, ella dibujaba corazones en el vaho. 

Y...no éramos nada más que polos opuestos, pero iguales. 
Dos caras de una misma moneda. 
Dos carriles de una carretera. 
Una bella flor y una mala hierba. 
La pluma y el aguila. 
El temor y la que atemora. 
El cielo y el infierno, allá donde lo haya. 
El trofeo y la vencedora. 

el sueño, y la aspiración. 


                                     

lunes, 2 de febrero de 2015

Adiós.

Entró en su vida como un torrencial de sentimientos de fuerte lluvia poderoso y perfecto. Una tormenta de sonidos perturbantes de antes de quedarse dormida.
Ella, la chica que iba a lo suyo, con su vida fuera de lo establecido, pero dentro de las paredes de su orgullo. Iba con una especia de mueca mustia, un extraño dibujo abstracto que ocultaba su rostro. Un cuadro vanguardista que se adivinaba en sus ojos, una mancha nítida de color que embravecía su espíritu decaído, de espectro fantasmal asesinado por su propia sonrisa.
Era la máxima noción de la realidad que te daba cuando la mirabas con la luz de la madrugada o del mediodía, quizás por la noche.
Él, estaba fichado por miles de ojos en cada esquina. Con todas sus "movidas" en las que ellas andaban siempre detrás. Siempre maquinando cómo escapar de aquellos callejones sin salida.
Con el humo de un suspiro saliendo de sus labios, mezclado con el olor del tabaco y la desilusión.
Un alma rota por los miles de espejos en los que se miraba. Una tortura de belleza en su boca y en sus ojos. Tan distinto a todo aquello que detestaba. Tan parecido a su odio. Eran como almas gemelas separadas por un abismo de diferencias; con el único punto en común de ser dos almas.

El único que al acercarse provocaba electricidad en su piel, el único que despertaba en sus labios un cierto sabor a locura, a placer.
Sus ojos, chispeantes, se encontraban al alba, en sueños o entre sábanas. Ella tenía la vista en torno a su pensamiento, intentando descifrar cada escondido índice de sufrimiento.

Ella era la única melodía de su cabeza, aquella semejante al canto de la brisa que ondulaba su corta cabellera, acariciada por el sol.
Una misma metáfora utilizada una infinidad de veces, pero que nunca ha perdido su esencia.

Ahora ambos escrutan las luces nocturnas de la ciudad. Se besan con la intensidad con la que dos seres en ropa interior conservan sus prioridades.
Ella aparta sus manos de su espalda, un silencio inunda sus pupilas, un gran interrogante.
Él enciende un cigarrillo y se apoya contra la barandilla, solo para observar cómo la ceniza lucha por respirar en el viento.
Una palabra cruza la habitación como un halo de luz que llega desde lo alto. Ninguno entiende su significado, pero el verdadero temor llega cuando esa palabra ha salido de ambos labios.