viernes, 9 de enero de 2015

Demasiado azúcar.

La atmosfera está constituída - aunque los libros digan otra cosa- por tus suspiros, los míos y los de el resto del mundo.
Y la vida humana -aunque los libros digan otra cosa- consiste en capturarlos y hacerlos suyos.

Hay de muchos tipos:

Aquellos que escapan por un amor imposible.

Aquellos que crean un lienzo de vaho donde dibujar.

Aquellos con una taza de té entre las manos.

Aquellos que viene a simbolizar "quiero estar contigo el resto de mi vida".

Aquellos mudos y los que hablan por si solos.

Aquellos cargados de odio y aquellos de miedo.

Y también hay de los tuyos.

Que esconden en su interior todo lo anterior, esconden amor, odio, pasión, té azucarado, amores imposibles, inocencia... Son fantasmas liberados por tu ingenua boca.

Me esconden a mí -un torbellino de emociones sin fin, un monstruo grandullón y de pelo amarillo en mi armario, y un corazón con tu inicial tallado en la corteza de un árbol-.


                


jueves, 8 de enero de 2015

la composición química de mi corazón negativamente cargado.




Si no lo vas a leer escuchando esta canción mejor ni lo leas. 

Cierro los ojos y casi -casi- puedo sentir el aroma de tu cuello impregnado en el mío, si, ese aroma que mi cerebro aún no conoce. Te parecerá una estupidez -tremenda- pero mi sueño está velado por tus ojos.
Los míos, rojos e hichados, lagrimones recorren mis mejillas dejando carreteras negras.
Poco a poco, a duras penas, me convenzo a mi misma de que no he caído en la locura, de que este capricho tiene sentido y no me está envenenando.

Soy una ilusa si creo que vas a sentir lo mismo.
Soy una amargada si creo lo contrario.
Entonces, ¿que tengo que ser? ¿un neutrón en el átomo, un paseante en la cuerda floja del destino?

Te desvaneces en mis dedos como un sueño, me pregunto ¿voy a alcanzar tu vuelo?
Tus ojos, tus labios, la suavidad aún no palpada de tu pelo.
Te siento, te sueño, te pienso y no te veo. Te afirmo y te niego. Te dibujo y te escribo mil versos.

Sería capaz de dejarme arrastrar por tu marea, dejarme ahogar por tu mar y dejarme comer por tus tiburones.
-me suicidaría en el pozo de tus ojos. me comería tu cerebro para pensar como tú-


hazme el amor. Hazme el amor de tu vida. 

martes, 6 de enero de 2015

to be or not to be.

Trata de ser feliz."

Me decían.

"Olvídalo. A todos ellos. Sé lo que siempre has querido ser."

Me repetían.

"No dejes que te hagan sufrir. Nadie"

Rezaban.

"Que el mundo no te quite la sonrisa"

Me contaban.

"Conseguirás salir adelante, ascender a la superficie."

Y sinceramente, aquí estoy. No sé ni siquiera desde donde escribo, sé que no vivi para contarlo, por decisión propia.

Me fui.

 Ser

  o

No ser.





domingo, 4 de enero de 2015

help, i have done it again...

Sia-Breathe me
Es absurdo y cursi. Lo sé. Pero alienta mi esperanza, ayuda a destilar el dolor de la sangre que corre por mis venas.
Es realmente falso. Sé que cuando pasen 365 días, y vuelva a ser 31 de diciembre, con todo lo que eso conlleva (uvas atragantadas, sonrisas fingidas, abrazos fríos...), me daré cuenta de que no he cumplido ninguno de los propósitos impuesto.
Y me reiré. Si, pretendo reírme como una loca, como una imbécil.
Aunque en el fondo de mi ser, albergará un sentimiento adormecido por el alcohol y las pastillas.
El sentimiento de que soy una inútil.
Y vuelta a empezar.



Mis propósitos, recogidos en esta imagen: 

1. Buscar el sol, y si no lo hay, aprender a bailar bajo la lluvia. 
2. Mejorar el blog. y mucho. 
2. Conocer gente genial
4. Viajar a sitios especiales. 
5. Escribir una novela completa y publicarla. 
6. Leer mucho, mucho, mucho. 



viernes, 2 de enero de 2015

Dos gatos que se arañan

"Suspiro tras suspiro y copa tras copa, voy tratando de olvidarte, mientras tú me quitas el penúltimo aliento de mi débil boca.
El olor a tu perfume todavía me persigue, impregnado en mi ropa.
Los restos de un fuego apasionado grabados en mi memoria,
los besos y abrazos fugaces de nuestra historia.
El hito y mito de nuestro comienzo, de esta brillante oda.
Sigo atrapada en las cárceles de tus dedos, que acariciaban mi frente sudorosa,
tus ojos que encontraban a los míos, feroces y cabezotas.
Nosotros, que en un ardor apasionado nos dejábamos llevar por las notas,
por los filos salvajes y sangrientos que pasión denotan.
No comprendíamos qué éramos,
entendíamos que éramos seres marcados por la derrota
de tus manos solitarias,
del ruido del tacón desgastado de mis botas.
Jugábamos a ser dos gatos que se arañan y lo notan,
que lo sienten y no les importa.
El dolor era una cárcel. Una prisión caprichosa
enamorada del viento y de sus rezagadas hojas,
y del destino y de sus bromas.
De cómo mis labios estando separados de tu tez no te perdonan
el amargo placer que los recuerdos en ti evocan.
Porque sé que hay algo que todavía en tu pecho brota,
que halla sentimiento en esa especie de roca.
Porque te extraño, aunque sé que te ríes y te mofas
de que eche de menos tu extrañeza, de reírte de todo y de tus besos, la forma.
Aunque, me figuro que, de aquellas escarchadas gotas
que veíamos caer, temblorosas,
yo recuerdo cada detalle y tú, vagamente, las cosas."