viernes, 26 de diciembre de 2014

Nuestro olvido

Puedo escribir mil versos sobre la luna gris,
me quedo mirando a su hermosa figura,
colgante de la nada,
con un sedal de plata invisible.
Podría hacer rimar palabras para hacerte saber,
que eres la luna que calma mis noches,
que despeja la niebla,

miércoles, 24 de diciembre de 2014

II Para mi musa

"Segunda página. No me culpes por revivir viejas historias, por remover tus cenizas. Soy una egoísta, siempre lo he sido.
Los árboles están en flor, los cerezos dibujan rosados algodones en sus copas. Pero en el cielo, prendida, cabalgando sobre la punta de las montañas una ligera niebla.
Mi corazón está a su vez nublado, el aroma de las flores nacientes consigue hacer que casi pueda tocar aquellos antiguas tardes en tu regazo. Casi siento el aroma dulce de tu pelo, el tacto áspero de tus manos.
Las que se deslizaban por mi piel como si fuera un piano, creando melodías jamás escuchadas, de suspiros y "te quieros".
Y cuando hacía viento, me agarrabas de la cintura mientras una lluvia de pétalos arrancados caía sobre nosotros. Éramos los capitanes de nuestro propio Titanic, pero sin el estúpido Iceberg de por medio. Éramos dos fusionados en uno solo.
Éramos cuerdas de un violín dispuestas a expresar juntos lo más bello.
¿Y ahora? Nunca me enseñaste a sobrevivir sin tu abrazo, no puedo volar con una sola ala, a respirar con un solo pulmón, a vivir solo con la mitad de mi corazón.

Comparto mis ideas con el viento, cuento mis sentimientos a los pájaros. Y a este cuaderno, que no creo que merezca conocer nuestra historia.

Contigo aprendí a soñar con los ojos abiertos. Porque...Realidad. ¿Que la diferencia de los sueños? La realidad ocurre, los sueños también, tal vez en mundos diferentes, pero mundos al fin y al cabo.
Abro los ojos y no veo más que mentiras, realidades maquilladas, lienzos sobrepintados.
Pero me da igual. Sinceramente no me importa en absoluto lo decorada que pueda estar la verdad, voy a creer en ella, si, voy a vivir de fantasías. Porque las mentiras son, después de ti, lo más bonito que me han dicho en la vida.

Voy a dedicar mis días a soñarte, a escribirte, a extrañarte.

Siempre tuya, "
                     


lunes, 22 de diciembre de 2014

Gotas de carmín en mi memoria.

"En mis más temblorosas noches, en las que las trémulas gotas caen sin piedad, golpeando con fuerza los cristales. Esas gotas que me desvelan, que me impiden conciliar el sueño.
Comienzo a pensar en ti.
El sonido del reloj continua su camino.
Me pregunto, amor, cómo serán tus ojos iluminados por una vela. Cómo serán tus besos en un momento de soledad. Si serás o no un espejismo, fruto de los perros que remuerden las entrañas de mi conciencia.
Daba vueltas en la cama, buscando consuelo. Estiraba la mano procurando tu pelo. Encontré vacío, un suave susurro de deseo y un ligero olor que habías dejado con la madrugada.
Al alba te escribo, como si una nota para marcharme te dejara.
Te escribo solo para no derramar más lágrimas sobre la almohada, para decirte que tu ausencia es el peor castigo para el alma. Para recordar que el amor no es más que una pequeña pieza que provoca que mi corazón lata. Que te quiero tanto como veces un segundo pasa, que me contengo para no morirme cuando sonríes, para evitar soltarte.
He librado mil batallas para dejar de escuchar tu música. Esa de cuando me hablar. Pero un intenso y cálido fulgor en mis mejillas sonrosadas me delatan.
Si pudiera decirte una vez más que te amo, que te quiero, que por ti lo daría todo, dormiría en tu puerta esperando una respuesta.
Esperaría a que los atardeceres dejaran de tener ese aire encendido, o que dejaran de teñir los cielos para recordarte que me apago.
Sí, mi amor es como un día.
Que comienza iluminando tus pestañas, colándose entre tus párpados, sumiéndote en calor.
Atardece suavemente, dejándote respirar un tierno rato el olor del sol.
Mi noche te ilumina, te guiará con dolor por no poder verte.
Yo brillaré en tus ojos, seré tu luna y tus estrellas. Solamente si me dejas, iluminaré tus lágrimas. Daré belleza a tu tristeza, y acariciaré tu llanto.
Y cuando menos te lo esperes, susurraré en tu aliento que te amo.
Estaré en el viento, en las piedras con las que, en tu camino, tropiezas, en las estrellas y en la arena que, con sutileza, tocas.
En el mar infinito, en los océanos, mares y ríos. En la hierba que pisas y en el cielo que visitas.
Yo seré tu sonrisa más tierna, la sarcástica y tu risa. Seré el gesto de tus manos, seré la lluvia más fina.
Yo seré la vida que te pese y que, al mismo tiempo, te acaricia.
Tú solamente quiéreme."


I Para mi musa

"Esta historia comienza en el interior de un cuaderno de tapas de cuero. Marrones, con la simpleza de lo más bello jamás imaginado.  
En septiembre, con una ligera brisa corriendo entre los pliegues de mi falda. Y con tu dulce mirada que todo lo derrite.  
Soy la protagonista más idiota para una historia así, pero algo que nace en mi interior me obliga a abrir ese cuaderno por la mitad, poner una música alegre de un CD que tu me regalaste, cuya portada reza "Para mi musa".  
Las notas de tu piano se cuelan en mi mente, hacen resucitar viejos recuerdos en los que tu agarrabas mi cintura y acariciabas con la suavidad de la brisa primaveral mis labios con los tuyos.  
No quiero llorar. No puedo. Los muertos no lloran, no sienten ni padecen. Mi mente ha muerto contigo, pero mi cuerpo sigue paseándose. Intentando comprender por qué, por qué te ha tenido que pasar a ti y no a cualquier otro.  
Pero aún soy joven. Encontraré a alguien, eso dicen. Aunque las hojas de este cuaderno parecen estar apunto de acabarse.  
La soledad huele a flores secas.  
La soledad me obliga a escribir esto para rescatar el sentimiento de que merece la pena seguir viva.  
Si los suspiros hablaran, el mundo sería un torbellino de recuerdos por mí susurrados. Porque de mi aliento escapa el sabor de tus ojos acaramelados de los que ya no queda ni el brillo.  
Y si el destino se empeña en hacerme llegar las palabras que tus suspiros esconden, tal vez podría recuperar la sonrisa desvanecida de mi rostro fantasmagórico. Traslúcido como nubes de porcelana pendiendo de un cielo tan falso como las palabras "Estoy bien".  
Y a veces no sé ni lo que digo. Me escapo poco a poco del mensaje que de verdad quiero expresar. Bueno, creo que no tengo que decir explícitamente que te quiero. Creo que enlazar las palabras como lo he hecho, buscándolas con cuidado entre las caricias tuyas que se agolpan en mis recuerdos, podré hacerte saber que eres lo único por lo que daría la vida, y el hecho de que no estés no hace más que aumentar mis ganas de buscarte en el mundo de los muertos, si es que existe tal.  
Se me agotan las letras, estoy llegando al final. Al final del principio de este cuaderno de cuero que conseguiré hacerte llegar si es que los muertos saben leer.  
Siempre tuya, " 

                                       



jueves, 18 de diciembre de 2014

Rimas indecisas

Indecisas. Perdidas y apresuradas. Inspiradas por una canción de fondo bastante pasada de moda. Algunas sin sentido. Otras apasionadas. Simplemente palabras que intentan enlazarse con la anterior, sin conseguirlo.
Sueñan con aspirar a algo más que palabras, con cobrar vidas, con ser inventadas. No soy más que pintora de palabras en blanco y negro.
Soy música de letras, compás a compás, punto tras punto, coma por coma. Escribiendo la canción de la vida, la de las rimas indecisas y los suspiros.
Escribiendo todo aquello que pretendo vivir. O siendo el fuego que quema aquello preparado para arder. Llamas y cenizas. Que vuelan libres, sin necesidad de alas.
Y aquí estamos nosotros, atados por la gravedad, pesos plumas de millones de toneladas, que creen ser libres, pobres ignorantes.
Envejecemos como rimas, seguimos indecisas, perdidas y apresuradas.
Sin reparar en el paso del tiempo a la velocidad de la luz. Tampoco en los pequeños detalles, en las sonrisas, en las lágrimas, en los últimos baños del verano y las primeras luces de navidad. Vivimos ignorando lo importante y admirando lo que creemos que lo es.
Pero hay algo que nos diferencia de las rimas, nosotros no somos como esas palabras que intentan enlazarse con la anterior.
Somos seres independientes. Desgraciadamente independientes. Con vidas paralelas pero no concurrentes. Que nunca se cruzan ni se tocan. Somos números sin sumas entre nosotros. Somos los peores animales de la tierra, los únicos que se matan entre sí, que luchan para extinguir la especie.
Indecisas. Perdidas y apresuradas. Inspiradas en todo aquello que me rodea, en la mugre que todo lo cubre, en el viento que todo lo barre.


                               


Y cuando tenemos la oportunidad de cumplir todo lo que queremos pronunciamos las siguientes-tan repetidas- palabras.

                                                      "Quizá mañana....."