jueves, 24 de abril de 2014

Another love song



¿Frustración? La mayor de ellas. De las vidas la mía la peor. De los amores el más trágico el mío. ¿Culpables? Solamente yo.

Sigiloso atacante, bandido ladrón, sin quererlo, sin percatarme, robaste mi corazón. Y es que cuando pienso en ti todo suena a rima, todo es bello, todo es melodía. La mejor voz, la tuya, llamándome por mi nombre, descubriendo tus ojos en lo desconocido, teniéndote tan cerca.

Querré seguir negando lo evidente, pero lo evidente es impensable.

Me parece que mi nombre queda hermoso entre tus labios, que me gusta la forma en la que me miras y que cuando me hables yo me quede callada, sin saber qué lenguaje usar, más que el de la mirada de enamorada. Ese lenguaje que transpiro.

Sin, embargo, tan desdichado es el tiempo, que los recuerdos quedan, mientras yo sigo contemplándote. Y tú sin querer evitarlo, me encandilas cada día más. No queriendo tener nada más que mi rostro entre tus manos. Procurando caminar pisando las fronteras de la imaginación. Mas, ¿cumplir mis deseos? No, no hay valor.

Esa falta de coraje, que no es más que el temor de un futuro incierto. Incomprensible y todavía invisible a los ojos de mi corazón. Cuando quiero darme cuenta, estoy soñando contigo, hasta terminar creyéndome mis propias fantasías. Me obligo a negarlo. Dos veces. No.

No sé qué me impide traspasar las barreras del tiempo. Creo que es la cierta posibilidad de hacer cumplir lo que realmente quiero. Paradoja extraña, ¿no es cierto? Que yo por querer, quiero un mundo, mas solamente a tu lado lo quiero. Pero, es curioso que a la vez, sienta reparo en verte aquí, a mi lado.

Y otra vez ya estoy, en mis fantasías, soñando. Y es que vivo así, contigo en mis pensamientos. Donde tus abrazos son nada más que un suspiro, donde tus besos son nada más que mi sustento. Donde las frases que pronuncias, son lágrimas en el viento, donde mi vida y la tuya, son simplemente un sueño.

Llego a este punto y escribiendo, me atrevo a preguntarme, ¿será amor, realmente lo que siento? Supongo que lo será, pero solamente si amarte significa tenerte en mi mente cada segundo desde que el sol despierta, hasta que sus últimos rayos son simples segundos más. Sólo si significa que me acompañes en los más hermosos de mis sueños, si significa que te observo e intento leerte, mas no puedo. Si mi mirada siempre te encuentra, aunque los problemas de la vida quieran que la tuya no me encuentre a mí. Si amarte significa no llegar a comprender la complicidad de todo lo que siento por dentro cuando te miro. Entonces sí, te amo y no me avergüenzo de ello.

Una última cosa por aclarar, antes de dar por terminado este encuentro entre yo misma y las verbas que escribo. Decreto que yo, a día de hoy, vivo no por más que tu simple presencia.

Quiero poder tener la oportunidad de llegar a tenerte. Esa es mi mayor frustración. Pues nunca me había sentido no correspondida, en cuanto a amor se refiere. Y no, sé que puedes llegar a pensar que quiero que me quieras por el hecho de tener y de dominar. Pero no. No podría ser libre así. Quiero que me quieras, por el simple hecho de que cuando me mires sientas tanto amor que no puedas contenerte, quiero que me quieras libremente, porque así lo ordena tu corazón, quiero que llegues a entender lo que yo siento cuando me hablas, quiero ser el mejor de tus sueños, quiero que me quieras por amor.

 No te pido mucho, no quiero que me agasajes, no quiero sueños comprados con dinero, no quiero cosas materiales, nada que pueda romper tirándolo al suelo.

Tan sólo quiero que me quieras. 
 
 

martes, 22 de abril de 2014

Y susurré tu nombre


Entonces, desmoronándome en lágrimas, destrozando mi garganta en aullidos de dolor, me dejé caer en el lugar más remoto existente sobre la faz de los sueños. Desgarrándoseme el alma, afligida por el horror de ver mis últimas horas contadas en el minutero del reloj.

Caminando en la bahía de los corazones desgastados, dejando llorar en vida gritos desesperados, y dejaba aflorar mi ira, mis bienes más preciados, el tiempo se paga con vidas. Pues quién no sabe que tira al mar una flor, quién no conoce el daño que una vez impartió... sobre todas las cosas, duele ver con sentimiento la sangre emanar a través de la piel, la sangre que con el viento se oxida... al igual que del tren la vía, cuando afectada por los años se vio.

No hay puñal más afilado que el de quién realmente quiere morder tu corazón desgastado. Y nunca quise huir de todo, sabiendo lo que me condenaba, la bala de plata que me arrojabas, la daga de mis heridas... la mejor de las cartas de tu baraja perdida.

Y desangrando mi vida en los últimos instantes, una ilusión se posó delante. Una delicada mariposa negra, que orgullosa veía revolotear, cuando el futuro que corría por mis venas no mucho más podía aguantar. Vi, en aquel momento, cada instante renacer, cada rincón del lugar, cada gota de lluvia yacer. Y todo se tornó confuso y emborronado, borroso, frío, apagado, la oscuridad me consumía y yo simplemente mi mano erguía en busca de felicidad.

Entonces comenzó el dolor su incesante baile de nuevo, comenzaron viejas heridas a aflorar, cuando quise darme cuenta después de intentar olvidar. Y me desorienté. No sabía muy bien mi nombre, solo importaba en quién realmente me había convertido después de tanto y tanto dolor recibido. En aquellos momentos en los que pensaba en quererte.

Y entonces me di cuenta de que es mi propio grito desesperado el que me ahoga con sus manos, de que es el frío viento de un futuro incierto sin distinguir en la lejanía, de que es la angustia de un sueño perdiéndose en la penumbra. Eso es a lo que la vida mía atormenta y a la sonrisa ahuyente mientras el alma llora, llora desconsolada sin más abrazo posible que el de un anhelo... el anhelo de escuchar tu risa. Y quién pudiera reconocerte en mis falos sueños, en la más falsa realidad imaginativa que a mi cuerpo sustenta.

Y mientras el dolor me iba consumiendo como se consume una vela, mi alma iba atormentándose en pecados, y los gritos de mi espíritu... esos gritos que en mi cabeza resonaban, haciéndome cumplir la más terrorífica de las muertes.

Y comencé, poco a poco, a desangrarme. Veía mi vida correr, formando arroyos de impotencia, pequeños ríos de amargura en los que no cabía más agua que la de mis propias lágrimas que tornaban en fríos trozos de hielo cuando tu recuerdo veía aparecer. Y mi propia sangre se heló cuando sentí a tan siniestra presencia venir a buscarme, cuando comencé a sentir la luz acercándose hacia mí. Buscando en lo desconocido estaba, y nunca llegué a encontrarte. Ni siquiera cuando con mi último suspiro en vida, susurré tu nombre.
 
 
 
 


lunes, 21 de abril de 2014

Especial


Descubrí en tus ojos, 
el cobijo para mi alma,
lo que en ellos encuentro,
para ser feliz me basta. 

Lo que crea en mi alma
tus pupilas acristaladas,
descubro por fin la magia,
que de ella emana.

Tu sonrisa traviesa,
que mis dudas despeja,
tu caricia perdida,
que mi tristeza se lleva.

Tu armoniosa risa,
me produce sentir,
alegría inimaginable,
que antes jamás viví.

La sencilla melodía,
de tu llanto,
despierta en mí,
un temible espanto.

Si entristeces en mis brazos,
me dejaré morir,
pues te aseguro que sin ti,
jamás podré ser feliz.

Si te quedas enganchado,
en la red de la amargura,
te liberaré de sus garras,
con infinita dulzura.

Si me tomas con cuidado,
y me llevas hasta al cielo,
abrazaré las estrellas,
sin mayor impedimento.

Compartimos pasiones,
gustos, y promesas,

deseos infinitos,
increíbles certezas.

Tejimos de basta lana,
una bufanda irrompible,
para que la herida de nuestro amor,
nunca jamás cicatrice.



Pero ahora si me dejas,
ahogaré mi soledad,
en las miles de lágrimas,
que mi alma derramará.



Estoy perdida, porque te perdí, porque me pierdes, porque te perdiste de mis manos.







domingo, 20 de abril de 2014

Horizonte despejado

Querido amigo: 
Me gustaría poder asegurarte un horizonte despejado. Libre de problemas, de embrollos diversos. Cargado, simplemente, de felicidad. Lejos de la agonía de mundo.



Me encantaría poder regalarte eso y mil cosas más. Asegurarte una sonrisa. Un amanecer nuevo cada día, un anochecer sin temor a no despertar nunca más de ese sueño. 
Pero ¿sabes? Es difícil, porque si te deparo un futuro ideal; tal vez me equivoqué. Si construyo un castillo de naipes tal vez venga un viento y se desmorone. 
Mira más allá de las barreras. Observa lo que hay después. Son mil promesas, que se han quedado ancladas, apartadas, marginadas, fuera de la realidad. Pero al menos han volado, han intentado vivir, pero se han perdido en el camino. 
No quiero que pase eso con mis palabras, quiero que sean tan fuertes que no puedan perderse. 
Tu no deseaste vivir en un cuento, en una fantasía. Quisiste hacerlo en una realidad, creías que yo te la proporcionaría, te daría unas alas para surcar el cielo, y el cobijo para que no pasaras frío al hacerlo. 
Lo intenté, quise cultivar el presente para obtener frutos en un futuro. Frutos que tu recogerías de la semilla que yo planté. Frutos que saciarían tu hambre. Lo intenté.
Quise dejar el viento libre de mentiras para que pudieras respirar simples verdades. Para que te nutrieras de realidades. 
Rompamos las distancias. Recontremos los tiempos, los lugares, los momentos. Unamos el presente y el futuro con un fuerte pegamento.
Simplemente lo estropeé. Cambié lo deparado por el destino. Quemé la página de el donde estaba escrita tu felicidad. Te inundé la vida, solo espero que no te ahogues.  

No me culpes. Era solo una niña, quería vivir mi presente, no temía a la casualidad. No me odies. Creí hacer lo correcto, llevando las riendas de mi vida sin pensar en las consecuencias.
Pensé en mi propio bienestar. Aseguré mi propio futuro. MI PROPIA FELICIDAD. Siento ser tan cruel. Siento no haber cumplido con las promesas del destino.

Programé el mundo para que girara a la vez que yo lo hacía. Para que cuando yo me apagara el se apagara conmigo. No te imaginé, ni a ti ni a nadie. No imagine que el batir de mis alas te iba a hacer desgraciado. 
Te hablo desde el pasado. Siento haber arruinado el mundo, futurista. Siento haber impedido el progreso. Ya no hay forma de arreglarlo, ¿o sí la hay...?







sábado, 19 de abril de 2014

Simples recuerdos


El estar en ocasiones tan cerca de la muerte, o puede que estando en muertas ocasiones tan cerca, o quizás sufriendo algún que otro homicidio al alma, algún que otro disparo al pecho y se desangra el sentimiento, mientras dejas caer tus alas; el estar tan y tan lejano a la vida en determinados momentos, el estar al borde del abismo, a punto de precipitarte, estar en contados instantes dejando a tu ser salir de tu cuerpo, experimentando sensaciones extracorpóreas de dolor y sufrimiento.

Puede que en alguno de estos momentos, sí que te haya tocado vivir, o más bien dejar de existir soñando, quizás te hayan ayudado a abrir los ojos de una vez por todas. Quizás te hayan ayudado a comprender que no todo es tan maravilloso como así lo pintan, que quizás las cosas nunca cambien, que es probable que te cuenten una mentira en cuanto dejas de prestar atención a lo que te rodea.

O, por otro lado, puede que te haya demostrado el auténtico valor de la vida, el estar tan cerca de la muerte. Quizá te haya enseñado la valía de unas horas perdidas en lo que sea, mirando u observando. Porque, aunque no lo creas, la vida es un sueño.

Y no, no me refiero a que la vida sea un sueño en el que estamos sumidos, pudiendo algún día despertar. Me refiero a lo maravillosa que es la simple existencia. ¿Te has parado a pensar un día en lo ideal que sería comenzar realmente a vivir? ¿En la perfección absoluta de un día "perdido"?

Un día perdido... a tu lado, ¿quizás? Nada se pierde, nada se olvida, nada es eterno y tampoco efímero. Todo es continuo y sencillo. Nada se complica cuando realmente estás en busca de la felicidad. Aunque todo lo puedes apartar, nada desaparece.

Un día no se pierde cuando descubres que hay cosas más importantes que preocuparse por sobrevivir, cuando estás más concentrado en avanzar, en no mirar atrás, no al menos sin cariño, todo comienza su incesante girar. Porque aunque no encuentres la señal que te indica qué debes hacer, siempre verás un pequeño destello de esperanza.

Sin embargo, el estar tan cerca de dejar de latir en algunas ocasiones, puede que te haya servido para invitar a las lágrimas asomarse en tus ojos tras evocar un recuerdo, un pensamiento, un olor, un sabor, un amor perdido, el destello de algo que nunca sucedió. Y sí, puede que eso solo sea un simple recuerdo, un simple recuerdo que es la esencia que te ha ayudado a continuar con vida, ese instante que perdiste a punto de morir.

Porque los recuerdos, para muchos, no son más que lastres de un triste pasado, al que no quieren dar importancia... pero, por más que lo intentan, no pueden evitarlo. Lastres en el fondo de un baúl de tristezas, encerrado en el desván de tu pensamiento. Ese baúl de tristezas que tienen miedo a abrir porque no se sienten capaces de enfrentarse a una rememoración de una vida anterior, inofensiva a vista de muchos, letal y mordaz  para otros.

Porque aunque solo sean simples recuerdos, pueden provocar un incendio en tu interior. Pueden hacer que comiencen tus labios a estremecerse y no tengas otra salida más que romper a llorar. Pueden despertar tu odio y tu nostalgia, tus silencios y tus gritos, pueden llamar a la calma, pueden hacer que florezca en ti el más puro sentimiento o bloquear tu alma con el peso de una roca.

Pero continuará habiendo gente que no consiga darles el valor que  merecen. Gente que piense, "¿Y qué? Solo son simples recuerdos".

Contra esto yo digo que si son capaces de lograr en ti hallar un sentimiento, dejan su simpleza a un lado. Porque continúo creyendo que es más fácil que brote el agua de la estéril roca antes que escuchar salir de tus labios un "te quiero".