martes, 8 de abril de 2014

Inspiración


Buscando inspiración en el fondo vacío. Pensando en el futuro aún no escrito. ¿El presente? Quizás solo un simple pasatiempo. Siento cada segundo que pasa, como un instante menos para vivir la vida que realmente quiero.

Querer... quiero tantas cosas. Amor material, como una antigua herida, pero que continúa sangrando en su interior. Alcanzar el dinero, simplemente un puñado de promesas vacías.

Y yo, vulnerable como una delicada mariposa. Creyéndome fuerte, creyéndome sincera. Ahora me veo a mí misma como a una sucia mentirosa. Tejiendo una red con mis falsedades, con un hilo infinito. Quizás tenga pánico a aceptar la cruel realidad que el mundo espera de mí: otro personaje con los sueños rotos, una pobre esperanzada soñadora, que siente que ve sus sueños pisoteados en el suelo, destrozados y sangrantes.

Y si mis sueños mueren, no quedará más que el recuerdo de una posible vida, de un posible triunfo. Nada más que recuerdos olvidados y ahogados en el tiempo.

El tiempo, como un alma libre, persuasiva y destructiva. Admirable y asquerosa. Un alma sucia y traicionera. Idealizado, como el perfecto compañero, en este viaje que es la vida.

Y mientras yo, esperando que el mundo sangre por mí, lo que no he sangrado por el mundo. Deseando ver cumplir mis anhelos, anhelando que se cumpla mi deseo. Yo, sentada, esperando una reacción que probablemente no llegará. El dolor, el hambre y la muerte son palabras para mí, solamente palabras. Palabras lejanas que resuenan en el fondo de mi cabeza, pidiéndome que actúe. Pero esa reacción no llegará ahora, puede que mañana.

Mañana, parece pronto. Pero puede que sea demasiado tardío. El dolor y el pánico de la fría sombra de la soledad, acechan a mi espalda. Y mientras yo, esperando a que llegue un mañana.


lunes, 7 de abril de 2014

Palabras

Querida Lauren:

Mi preciosa y adorada Lau, la guerra está en avance, y siento decirte con tan poca sutileza que temo por mi vida. El enemigo es veloz, tienen todo; fuerza, armamento...pero no tiene escrúpulos. 
Nunca he tenido tanto miedo en mi vida, te recuerdo, tantísimo, pero prefiero no hacerlo. No quiero tener en mi mente a la persona más bella de este mundo mientras estoy en el escenario más horrible e indeseable que existe. No puedo quitar tu mirada de mi cabeza. Tus ojos suplicantes. Tus `adiós´ sinceros. Tus palabras más profundas.

Sé que esto te dolerá. Sé que será difícil. Pero lucharé por ti, lucharé por ellos. No quiero llorar, no quiero derramar ni una sola de mis lágrimas por esto. Ni quiero que tu lo hagas, me comería el orgullo, tragaría mi autoestima aunque fuera, para demostrar la agonía que siento. 
Mi cuerpo sufre, las heridas y quemaduras no se curan en días. Pero mi mente está sufriendo heridas que no se curarán en años, si es que vivo alguno más.
El olor del miedo y dolor es incluso más fuerte que el de la pólvora. Y el estruendo de los cañones no disimulan los llantos humanos.
El fuego no me quema ya. Siento que nada me quema más que la sensación de estar lejos de lo que quiero. Siento que nunca volveré a llorar por algo que no seas tu. Siento que nunca lucharé por algo diferente a tu felicidad.
Sé que el color de tus ojos ya no se parece al de este cielo contaminado por la venganza humana. Y pensar en tus besos cuando siento el frío es un consuelo. O recordar que cuando termine esto te veré, no se si aquí, tal vez la próxima vez que te vea sea desde el cielo.

El enemigo se acerca. Tengo que dejarte. Que sepas que jamás te olvidaré, eres lo único que me mantiene cuerdo.
Ya lo sabes pero aún así....
Lauren, te quie...

"Ni tan siquiera dio tiempo de decirle a su mujer lo mucho que le quería, el enemigo había llegado, y una mala bala se había posado sobre su sien, y de repente oscuridad. "









domingo, 6 de abril de 2014

Dulces notas

El pianista se sentó en su banqueta. Con cuidado, apartó la capa de polvo que recubría las blancas teclas de aquel antiguo piano. Llevaba muchos años fuera de uso, en aquel almacén, un tesoro como ese, viviendo sus días en solitario, sin nadie que entonase sus melodías.
Hasta que el que el lo hizo. Hasta que tuvo la valentía de izar sus alas y dejar ver su talento.
Sus manos, temblorosas, su mente, viajando de un lado a otro. Colocó sus largos y afilados dedos sobree el instrumento, y no le hizo falta pensar más. Un sonoro suspiro en la soledad de su humilde salón, donde el y sus melodías serían los únicos testigos de la magia. Donde una nota fallada es el comienzo de una canción realmente mejorada. Donde empuñar el sentimiento es como en una guerra empuñar una espada. Como una mariposa aleteando el viento, sus armonías eran iguales. Una sucesión de acordes, tocados sin miedo, creando una indestructible red de notas enlazadas. Creando en la sala la más bella voz jamás entonada.
Tan fuerte como el romper de las olas del mar. O tan fresco como el golpear del viento al pasar. Tan robusto como la más grande de las rocas. O tan bonito como el cielo en la mejor de sus noches estrelladas.
Tan sentido como un abrazo de un amigo. Tan valioso como el más pesado lingote de oro.
Aquella melodía era capaz de transportarte a otro lugar. Un sitio donde eran inimaginables el sonido de los cañones. O los gritos humanos del sufrimiento apenas se escuchaban a lo lejos. Donde las noticias fuesen siempre buenas nuevas. Y los secretos contados al viento no quedaran al descubierto.
Una armonía parecida a la sedosa risa de un bebé, o al tierno llanto de una nueva vida. Al dolor de decir adiós a otro día. Una nota por la ilusión.

Un sonido eternamente recordable. Un acorde cargado de nuevas oportunidades.
El pianista se levantó y escapó de la sala en cuanto pudo, queriendo disimular unas lágrimas de sentimiento. No quería que el mundo se perturbara con su triste presencia.










sábado, 5 de abril de 2014

Y no poder volar


Sacrificio. Terrible palabra, más terrible, sin embargo, es el sonido de aquel llanto que provocó tu maldita indiferencia. Ese esfuerzo que por un trabajo común emprendí. Esa vida más allá de tu sonrisa plagada de falsedad, de tu afecto lleno de mentiras, de tus manos... esas manos que de mi parte estaban, eso creía.

Hiciste que emprendiera una vida, una vida que creía acompañada. Mas me vi sola en cuanto quise girarme.

Ilusionada, inocente y soñadora, comencé a desvivirme por lograr un objetivo, tenía una idea. Una mente abierta, como la mía, podría cambiar el mundo. Sin embargo, decidí contentar a todos. Lloré por aquello que me hacía feliz, intentando reír por aquello por lo que sufría.

Quizás no era la primera vez que a mí me ocurría. Puede que si no quisiera dar yo tantas y tantas oportunidades al mundo, nunca sufriría. Mas lo intenté, cuando sabía que aquello no iba a terminar sin objeción. No la de Dios, capaz de juzgarme. Sino la de aquel rechazo de pereza e incomprensión.

Sabía cómo aquello iba a terminar, mas lo intenté. Porque tenía una idea cautivadora. Pero las opiniones de los desagradecidos que se creían con derecho a juzgar un sueño que ellos, ni en la más perfecta de sus aspiraciones, lograrían terminar, me importaba demasiado. Ni la más dulce de las palabras salidas de unos labios que sí me apreciaran, lograría conseguir mi mente volver a abrir.

Aunque sé que mi sueño era ideal, sé que mi trabajo fue bueno y sé que todo lo que he hecho, todo lo que he perseguido y todas las ilusiones que me he hecho, han sido merecedoras de un gran reconocimiento... Mis oídos no podían dejar de escuchar aquellas cosas que en mi mente corrompían y destruían el poder de mi razonamiento.

Y por eso lloré. Lloré por esa sangre derramada en mi corazón, lloré por mi corazón pisoteado y aplastado por tu fría mano, y por tus manos, que creí que me acariciaban y, en realidad, mis alas cortaban.

Y eso acabará conmigo. Haciendo que me consuma poco a poco, que me crea más pequeña,  y que nunca me atreva a volar, que no me atreva a luchar por nada nunca más. Y lo peor de todo, que no me importe dejar de hacerlo.

Manipuladora mente fría, la tuya, ¿no es cierto? Quizás la mía...


viernes, 4 de abril de 2014

La belleza de lo simple.

Me dormí bajo un paraíso de estrellas. Cada cual más brillante. Cada cual más bella. Me acosté en la mollida arena, bajo el precioso recobijo de la cúpula celestial.
Me enfrasqué en miles de sueños maravillosos. Desde bosques encantados hasta el increíble paisaje de un mar azul pintado.
Un planeta diferente, donde en el corazón de la gente, no exista la maldad. O una joven ocurrente, con alas en su mente, y ganas de mejorar.
Unos ojos encerrados, en el oscuro pasado, con lágrimas de agua salada.



Desperté con el alma nueva. Bañada tal vez por el rocío. Ahora limpia y mejorada, ahora sin feos motivos.

Me levanté con sumo cuidado, no quería molestar al mundo, ese mismo mundo que tanto me había dado. Un ejemplo sería mis dos piernas y dos brazos, mi imaginación ilimitada.

Y como un carrete fotográfico que nunca se acaba, capté cada momento, como si mi mirada fuera una cámara. Noté la esencia del cielo, todo eso que me daba. El olor de la muerte, y la armonía de la vida, el acorde tan melódico de un nuevo amanecer. El estruendoso relámpago de una última puesta de sol.



O la esperanza de otra primavera más. Un diente de león arrancado en un jardín. Una nueva flor cada día descubrir. Una noche más de cálido contigo a mi lado, o una simple caricia sobre la palma de la mano. Llenar mi vida de belleza. Esa que esta en las pequeñas cosas, esa que ni se ve ni se toca. 

Otra privamera más con la simpleza de su ciclo. Con el florecer de sus cerezos, y el morir de lo que no es bello.

Quisiera ver reflejada en tus ojos, la intensa luz del sol. Decir adiós a las hojas secas. Pedir perdón con total sencilleza.

Tengamos la paciencia de dejar a la vida actuar. Dicen que solo de repente, podrás alcanzar, tu máxima felicidad. 
Pronto ten claro, llegará la estrella fugaz, la que cumpla tus deseos, la que te de la vida.


Que mi vida florezca,
que lo haga tu mente,
que se muera el invierno,
que la oscuridad enferme.