viernes, 5 de junio de 2015

rotos

No podemos contenernos. 
Somos suicidas, 
corazones hechos trizas buscando su mitad. 
Quizás en otra vida fuimos parte de un mismo ser, 
tal vez yo era la sístole y tu la diástole del látido cardíaco. 
Tal vez éramos parte de un mismo proceso, 
tu la media sonrisa y yo la amplia carcajada que le sigue. 
Tu estrofa y yo estribillo, 
tu de amor y yo de pena. 
Simplemente estamos rotos como corazones. 






martes, 2 de junio de 2015

Dios

**Todo esto desde el total respeto a la gente que cree en dios, es MI OPINIÓN, que no es ni la mejor ni la más certera, simplemente es LO QUE YO CREO, espero no ofender a nadie**
"Es graciosa la manera en la que nosotros sabemos que los homosexuales existen, pero no sabemos si Dios existe, pero les negamos los derechos a los homosexuales porque de pronto eso podría enojar a Dios."


Algo a lo que atribuir los fracasos.
Al que culpar cuando llueve y se estropeen las cosechas.
Algo que han creado porque no les apetecía pensar el por qué de las cosas, algo porqué ha habido una tormenta y no tienen más explicación.
Algo a lo que rezar para conseguir nuestros propósitos.
Algo a lo que poner cómo móvil en las guerras.
Algo por lo que matar y vivir.
Algo que nos mantiene presos en un monasterio.
Algo que condiciona nuestras vidas, nuestro calendario.
Algo que ensalza al hombre y atribuye a la mujer el hecho de que el mundo sea una mierda y no sigamos viviendo en el paraíso.
Algo que nos hace sentir culpable cuando pecamos.
Algo que decidió cuáles son los pecados.
Algo que invita a vivir en la pobreza.
Algo que dota de todo tipo de lujos y riquezas a sus representantes.
Algo en lo que no puedo creer porqué carece de lógica y justicia.
Y si me estoy equivocando, y realmente hay un Dios ahí arriba ya puedo ir reservando un buen sitio en el infierno.
Me resisto a creer en un Dios que no acepta la homosexualidad, es la principal causa de los conflictos en el mundo y no los frena, pero nos mantiene amenazados con mandarnos al diablo. 

domingo, 24 de mayo de 2015

espontaneidad

"- Truman ¿a dónde vamos?
- No sé, parece que estoy siendo espontáneo."


Hay melodías que acarician el alma y desnudan la piel. Dejando los sentimientos sin más prenda que su propia naturaleza.
Dejando las lágrimas resbalar sin ningún tipo de tapujo o vergüenza. 
Hay voces que verdaderamente me hacen sentir que soy quien quiero ser, y dejan a un lado cualquier tipo de dolor o desprecio. 
Porque solo hay tiempo y espacio para el arte. 
Y mientras escribo, no puedo volver atrás, porque lo que la música me suscita en cada momento es imborrable y perdurará hasta el último suspiro humano. 
Hay música que puede deshacer hasta el nudo más profundo, dotar de alas a las mariposas de tu estómago, recalcular un mal disparo de cúpido e incluso revivir al falto de esperanza. 
Cuándo no me queda más cobijo, cuando todo me queda grande y me siento impotente, hay notas con el poder de devolverme al bucle constante de mis miedos, alegrías y sorpresas. 
Y si me siento absurda o sin sentido, me recuerdan que vivir es sentir, que ni la más compleja cuenta matemática puede contar las lágrimas, sonrisas o besos al atardecer, que las reglas están para ser rotas y las películas dramáticas para llorar frente al televisor. 
Y ahora, aquí, creando arte al tiempo que lo disfruto, me deshago en llantos mientras suena Canción a la Luna, de Antonin Dvorak, y sé que la luna es una dichosa, por ser la musa de tal bella obra de arte, y que es una deshonra que esa perfecta música no pueda hacerme crear algo mejor. 
Tal vez no esté a la altura de esas inalcanzables notas, pero es tan buen amante el sonido de unos violines, acarician también mis penares que haría este momento eterno. Porque ahora mismo siento que mi alma está en el equilibrio perfecto, y que es posible que muera en este instante, o que se alineen todos los astros del universo como se han alineado todos mis recuerdos. 
Y no tengo más que lágrimas. 

jueves, 14 de mayo de 2015

Yo soy libre porque pienso


Ojalá todos pudiéramos declararnos plenamente libres, pero no. Ninguno de nosotros. Porque incluso nuestros actos más ínfimos están limitados por consecuencias, "que dirán", o carencias. 
Si lo existe una libertad física (ni tampoco de expresión) vamos a concedernos el placer (o derecho) de pensar libremente. Porque es lo único que nos queda. 



Cuándo no queda más que el ahuecado llanto de un recién nacido, el último suspiro de un anciano que se despide.
Los huesos que se entierran o el óvulo que es fecundado.
Cuando no quede más que restos o que principios; no quedará más que nuestra propia cordura estacionada en la línea de la vida y la muerte.
Será el momento en el que caeremos por nuestro propio peso, las mentiras se hundirán, las verdades resurgirán de las tinieblas y las medias tintas irán al limbo de nuestros recuerdos.
Las brujas quemadas resucitarán de las cenizas, los inocentes muertos en las guerras volverán para hacer justicia, los condenados a muerte por un crimen no cometido se colocarán de nuevo sobre la faz de la tierra en señal de protesta.
Mientras tanto, permaneceremos sentados, esperando a que alguien nos de la señal; ¡Atacad!
Y cuándo lo digan lo haremos, atacaremos, atacaremos a nuestro igual, arrasaremos con pueblos enteros, prohibiremos lo que no nos gusta y impondremos lo que nos complace.
Haremos lo que nos apetezca con aquel que está en inferiores circunstancias, y nos dejaremos que el superior haga lo que quiera con nosotros.
Y cuándo no los tape el ruido de los cañones, las bombas y algún sinsentido discurso demagogo, podremos volver a escuchar las voces de nuestra conciencia. 

domingo, 10 de mayo de 2015

Tortura silenciosa.

Dulce agonía
suave tortura
de mil condiciones
y mil dudas.
De mis ojos cerrados
para que no los ciegue la luna,
de aquella noche insana
de aquella locura.

De mis lágrimas mientras
escucho tu guitarra.
Sé que no es suficiente
con mi alma desvelada
por las horas en las que
en sueños te miraba.
Por sentir siquiera tocando
tus murmullos a mis ganas.

Y por dentro
me muero de ganas,
de decirte que te voy a echar de menos.
De sentir tus manos en mi rostro
mientras alguien percibe un beso.
De perderme entre las redes
de la memoria invisible de tus dedos.
De ser tu día, tu noche imprudente.

Tu motivo de celos,
tus ganas de quedarte
conmigo un poco más.
Tu momento del antes,
del ahora y del después.
Yo pondré tu destino delante
para que no tropieces
con mis errores del ayer.