domingo, 7 de septiembre de 2014

Niebla

Me pesan los párpados.

Estoy encerrada dentro de esta cárcel de cuatro paredes sin mayor entretenimiento que respirar.

A través de la ventana solo veo niebla, un trozo de respiraciones y muertes en suspense de su propia condensación.

¡Qué triste vida la suya! Nubes que viajan a ras del suelo, sueños que no hallaron su porvenir, presentes sin presupuesto, sin razones para vivir. Los gritos dentro de mi cabeza resuenan sin cesar, los sonidos alzan sus voces, no se puede evocar el nacimiento de un sentimiento, no soy capaz de razonar el motivo de mi desdén, de mi mirada perdida desapareciendo a medida que el cansancio cierra mis ojos.

Recuerdo cuando te dije que odiaba ver tus ojos oscurecerse mientras se cerraban. Pero ya había pasado por ello. Y no había nadie a quién estrechar la mano. Nadie estaba sentado al lado del lecho para secarme las lágrimas que me desgarraban.

A la hora de la verdad puedo comprender mi encierro. Si en la negrura más espesa estuve en soledad, ¿quién va a echar en falta mi irracional frialdad? ¿Quién querrá mi cabello acariciar? ¿Quién abrirá la puerta? ¿Quién tocará conmigo la libertad?

Si en mis momentos débiles no tuve cerca la posibilidad de tornarme en torrente de sueños, emanar profundidad en lugar de un manantial de sangre.

sábado, 6 de septiembre de 2014

El precio de un sueño

"La vida nos enseña que nuestro sueños, por muy lejanos e imposibles que parezcan son alcanzables. Pese a esto, todo tiene un precio.
La realidad es cruda, los sueños son una esperanza, un suspiro, una luz.
Los sueños alimentan nuestra ilusión y nos dan alas.
Seguramente tienes un sueño, que, aunque oculto, vive en tu interior. Una llama que aún permanece encendida en lo más fondo.
La decepción, aunque creas lo contrario, es el sinónimo de sueños, porque llega cuando no conseguimos algo, y entonces nos preguntamos, ¿es eso lo que estábamos buscando realmente? La decepción nos abre nuevas puertas y dibuja nuevos horizontes. Es capaz de encender nuevos y más longevos fuegos.
Entonces, ¿Qué es lo que se opone a nuestros sueños? Los sueños ajenos. Chocan, se pelean, y a veces acaban desapareciendo. Los sueños no pueden convivir con otros sueños. No todo triunfa, no todo crece. Algunas semillas nunca llegan a convertirse en una bella flor. Pero no podemos desecharlos, porque desechar un sueño, una idea, es como desechar esas semillas antes de plantarlas, antes de darle la oportunidad de demostrar lo que pueden llegar a ser.
Pero, todo sueño tiene un precio, un lado oscuro. Como toda vida tiene una muerte, y todo cielo alguna nube.
La ilusión es la moneda con la que pagar ese precio, porque, mis sueños son fantasías que algún día serán realidades. "

                                                                   ***
 Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él. Paulo Coelho.
                                                                 ***
Y los sueños solo mueren, si muere el soñador..

martes, 26 de agosto de 2014

Cenizas al viento

Encendí un cigarro y lo coloqué en mi boca.
Me ví reflejada en el sucio charco que la lluvia dejó.
Seguía siendo la misma, solo estaba demacrada por el paso de los años.
Levanté tu mirada. Aquellos ojos acaramelados me miraron, clavandose en mi crudamente; lo único bello de mí que no se había esfumado. Todavía.
Mi cabello lacio sobre los hombros.
Un suspiro, tantos días, tantas noches...tantos amores encontrados, ¡tantos amores perdidos!
Una lágrima. Solitaria. Aburrida. Que se desliza por mi mejilla insegura.
El espejo acuoso me devolvía una mirada cruel y repulsiva.
"Mira a donde has llevado tu vida...tenían tanta razón en aquello que te decían" parecía decirme.
Las cenizas cayeron en el agua.
Plof.
Sumergiéndose.  Ahogandose. Ahogándose de la misma manera que yo me estaba ahogando; en la mierda. En la ruina.
Mi cigarrillo se consumía.
A la vez que mis pensamientos continuaban volando, soñando con tu sonrisa. Con tu mirada que me roba la tristeza y que da tregua a mis guerras.
Mi cigarro se acabó. Lo dejé caer y lo aplasté con mi bota de cuero gastado.
"Todo lo bueno se acaba."
Porque la vida dura lo mismo que esta colilla marcada por el rojo de mis labios.
En ese momento un último suspiro que exhalando mi corazón.
Un te quiero. Un dulce beso que cae desde lo alto del cielo. Pero no un adiós, llevo toda la vida muerta. El adiós llegó el mismo día en el que mi felicidad se estancó.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Algo

Una chispa encendida en tu interior. Un fuego que se aviva cuando tu mirada furtiva se posa en mí. Algo...                      Una melodía. El silbido lejano del viento en mis oídos, que trae tus besos y se posan en mis labios.                                  La transparencia de una lágrima que se suma a las miles que forman el mar. Algo...
Un alarido. Un suspiro contenido. Un arranque de pasión que escapa de mi garganta.
Eso es, algo. Una vida eterna. Un amanecer rosado, el despertar mi alma a la vez que mi cuerpo.
Un sentimiento,perdido. Que vaga por tu cabeza...




Un amor vivido volando al azar, dejándose mecer por las sensaciones.
Sonrisas, gestos tan banales como una caricia.

Algo...
Una distancia que se interpone, que se entromete y termina por estropearlo todo.


             
Pues eso, algo.
Algo como tu. Como yo. ¿Algo como un nosotros, tal vez?

martes, 22 de julio de 2014

Muere


Así la memoria descansa, acurrucada entre recuerdos. Fotografías en marcos de sueños.

Besos entre los suspiros más lentos. Así la ironía muere, cuando el atardecer descansa.

Así  vivo en mares, durmiendo en colchones llenos de voces. Voces que incitan a despertarme. Pero no despierto.

Mi inocencia sigue vigente, cuando escucho esa melodía que todavía te ves capaz de interpretar. Mi llanto puede seguir corriendo por mis mejillas cuando el eco cada vez suena más y más lejano.

Un ligero sabor a vida todavía me atormenta por las noches. Cuando por fin despierto, bañada en dolor, con frío y sudorosa. Son realidades tan ficticias como el hecho de respirar. Quizás es que me enveneno por dentro con mi memoria, quizás es por eso por lo que siento morir.

Pero, otras veces, aquella canción consigue abrir un claro en medio de este desierto en el que, sin querer, llovizna. Sin querer, también, vivo en una metáfora sin sentido, en medio de un caos en el que el orden significa ignorancia.

Y en este desierto, a veces el calor cede y no veo más que ilusiones. Ópticas. O no.